Especial Agro en la Costa da Morte La bajada del precio de la leche en origen, la subida de los combustibles o el encarecimiento de fertilizantes y piensos deja a los ganaderos en una encrucijada en plena campaña forrajera
02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Lo expresaba muy claramente José Luis Antuña —consejero de Quescrem y gran experto en el sector— en una de sus últimas participaciones en el Foro Empresarial Lácteo que promueve la EFA Fonteboa. Son muchos los factores externos que impactan directamente en la gestión de una granja: la meteorología, los costes de las materias primas y de los fertilizantes, los cambios en la demanda, las dinámicas de exportación e importación, el exceso de normativa o incluso el posicionamiento especulativo de los fondos de inversión. Hace algo más de un año, en un momento de bonanza para las explotaciones lácteas gallegas, hablaba de la desaparición de las cuotas y de la crisis energética del 2022 como dos de los momentos que más habían tensionado el mercado en los últimos años. Este 2026, no obstante, parece que entrará de lleno a esa lista.
Los ganaderos de la Costa da Morte afrontan estas próximas semanas la que ya se ha definido como la campaña forrajera más cara de su historia, tanto en términos absolutos como relativos. El inicio del conflicto bélico que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán ha afectado de lleno al precio de los combustibles, y el gasoil agrícola ha pasado de costar poco más de 90 céntimos el litro, a sobrepasar el euro y medio en algunas estaciones de servicio de la comarca. Y por mucho que las explotaciones consigan tarifas más reducidas por el suministro directo y en mayores cantidades, la diferencia sigue siendo sustancial. Esta circunstancia también les afectará de manera indirecta, al encarecerse asimismo las tarifas de las empresas de servicios agrícolas. Una hora de cosechadora venía rondando los 300 euros y una de tractor con remolque, entre 70 y 80, pero los proveedores ya han advertido que habrá que subir por la revalorización de los combustibles.
El precio del maíz para siembra parece haberse mantenido estable, pero los abonos se han disparado. Desde establecimientos especializados de la Costa da Morte refieren alzas de unos 50 euros por tonelada, pero desistir de la fertilización no es una opción para los productores, como tampoco lo es renunciar a cultivar maíz, ni tan siquiera reducir superficie, pues el forraje supone una parte fundamental de la alimentación del ganado.
De forma paralela, el conflicto en Oriente Medio parece estar afectando asimismo al precio de los piensos, que acumulaban varios años de estabilidad, y en algunas zonas de la Costa da Morte están sufriendo también las consecuencias de la sobrepoblación de jabalí, con praderas totalmente destrozadas y con un raigrás que no servirá para ensilar. Todo ello, en un momento especialmente complejo por los últimos contratos firmados con las industrias transformadoras, con tarifas de hasta 7, 8 o incluso 9 céntimos a la baja por cada litro de leche suministrado.
La falta de lluvias en determinadas zonas obligará a echar mano del regadío antes de lo esperado
Tras un invierno extremadamente lluvioso, la llegada de la primavera trajo consigo un descenso drástico de las precipitaciones en la Costa da Morte. En la estación de medición de Rus (Carballo), por ejemplo, solo en tres días de todo el mes de abril se recogió más de un litro por metro cuadrado: seis en la de Brens (Cee), siete en la de Camariñas o nueve en la de Couto Muíño (Zas), pero en cantidades muy pequeñas.
Y si a mediados de marzo los horticultores se quejaban porque el exceso de agua estaba complicando el laboreo y el cultivo de determinadas plantaciones (como la cosecha de patata temprana), mes y medio después la situación ha cambiado bastante en algunas zonas de la Costa da Morte. «Pola Laracha non choveu apenas nada no último mes, fixo bastante nordés e está habendo temperaturas altas para esta época do ano. Co que está dentro dos invernadoiros non haberá demasiado problema, pero as cousas de fóra... Logo haberá que pensar en comezar a regar», explica Cristina Vázquez, presidenta de la asociación de profesionales Horta do Noroeste, una de las dos entidades que aglutinan a productores de la zona de A Laracha, uno de los principales graneros de la Costa da Morte y, en general, de la provincia.
Continúa Cristina explicando que en esta época se está plantando tomate, berenjena, pepino y, ya en exterior, otros alimentos como el calabacín o la lechuga. «Nós tamén poñemos nabiza e espinaca, pero vai estar complicado sen auga. E en maio tocaría por exemplo a xudía», indica. Con un ojo puesto en el cielo y otro en la tierra, a los horticultores también les está afectando la subida de los fertilizantes y les preocupa, asimismo, el desarrollo de determinadas plagas. «Cando hai moita temperatura desenvólvese moi rápido o pulgón ou a tuta do tomate. O mildiu ímolo controlando, pero como veña néboa ou humidade...», concluye.