La mina que dejó sitio a un paraíso en Balarés

Melissa Rodríguez
melissa rodríguez CARBALLO / LA VOZ

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CÓMO CAMBIÓ TU PUEBLO | El hoy famoso pinar fue una duna de la que se sacó un gran tesoro de titanio

04 mar 2024 . Actualizado a las 11:12 h.

Asociar mina con paraíso puede resultar contradictorio, salvo que se hable en términos económicos. No es el caso de la playa de Balarés, un paraje natural destacado en la desembocadura del Anllóns, en la ría de Corme y Laxe. Hace casi un siglo, en los años 30, lo que hoy en día es un hermoso pinar, recuerda el historiador pontecesán Luis Giadás, antes era una duna que dio lugar a la explotación minera Titania S.A. para extraer titanio y enviarlo por mar al País Vasco, para ser empleado, principalmente, en las pinturas Titanlux, aunque también con otros usos. «Sempre se di que quitou a fame da volta», rememora, y es que empleó a numerosos jóvenes, hombres y mujeres, de la zona. Ellos sacaban el mineral, y ellas lo transportaban, inicialmente en la cabeza, y más tarde, al parecer, ya en vagonetas, a la fábrica, situada en lo que en la actualidad es el restaurante O Chiringuito de Balarés. Además, las condiciones eran bastante buenas para la época, tanto en sueldo y seguro, como en otros aspectos como el economato.

«A estrada de Balarés foi feita pola mina, nunha época que non había vías. E o porto, igual», cuenta el también profesor en el instituto de la localidad, que por supuesto, tampoco se olvida de otras vinculaciones de las que siempre se habló, aunque él no las tiene tan claras, con este yacimiento mineral. Se refiere a las «especulacións» de que el muelle fue utilizado en plena guerra mundial para el transporte de wolframio para las armas bélicas de la Alemania nazi. En cambio, sí ve más reales otros acontecimientos como que, una vez se agotó el gran tesoro y llegó la ruina de la empresa, las instalaciones sirvieron de «refuxio de contrabandistas de tabaco», incluso con una gran emboscada, apunta.

BASILIO BELLO

Fue un oficio el que ofreció Titania S.A. que permitió, después, a los emigrantes, contar «cunha especialización industrial».

En el verano del 2000, entró en funcionamiento el local hostelero, en el que actualmente aún se pueden ver restos de la explotación como un canelón por el que el agua empleada para separar el titanio de la arena se dirigía al mar, o los azulejos, apunta Giadás, de lo que fue la casa del administrador.

El geoquímico laxense Isidro Parga Pondal fue el impulsor de esta y otras minas en la zona, como la de caolín en su municipio. En los inicios de los sesenta, dejó de funcionar.

BASILIO BELLO

Se comenta que al puerto le quedó el nombre de O Canteiro por esta actividad. Luis, que fue patrono de la Fundación Eduardo Pondal, también trae al presente dos hechos reseñables en el lugar de Balarés. El primero, la antigua ermita de Santa Mariña, «onde se enterraban moitos afogados». Situada hasta el siglo XVIII en las inmediaciones de lo que desde marzo del pasado año es un hotel, la historia cuenta que allí se celebraba una romería, hasta que el arzobispado la canceló por la fiesta, digamos, que la rodeaba, y el hermano del poeta Pondal, Cesáreo, alcalde de Ponteceso, la mandó trasladar a la capital municipal. El segundo acontecimiento, más reciente, al que se refiere el historiador guarda relación con el desastre del buque petrolero Urquiola. «Como a ría de Corme e Laxe foi das poucas nas que non entrou a marea negra, serviu para potenciar o espazo. Viña moita xente á praia», señala.

BASILIO BELLO

Un avance, hasta el momento, integrado en el paisaje

Desde finales del pasado siglo y principios del presente, se fueron acometiendo mejoras en el entorno del arenal. Sobre todo, por parte de la Deputación provincial, propietaria del paraje natural. En el 2002, el escultor Ramón Amigo ideó un arácnido de una tonelada, visible a día de hoy en el muelle, que alude a ese supuesto pasado «oscuro», indicó en su día.

El merendero acogió durante años el festival de música V de Valarés. En enero del 2019, una gigante ballena varó muerta en la playa y dio lugar a días de trabajo e ideas para el futuro, hoy aún sin resolver.

BASILIO BELLO

Una rotonda, un mural en un talud reforzado y, sobre todo, el monolito en homenaje al escritor pondaliano fueron otras de las actuaciones realizadas por instituciones y entidades.

En Balarés, cerca de sus aguas, de las que se dicen que son las más frías de la zona, se construirá una amplia zona de aparcamiento con casi 400 plazas. Una decisión que no gusta a todos, ya que, por un lado, se critica que rompe con la cuidada integración en el paisaje, y por otro, se considera que masifica el turismo. La intención que se busca con la obra es liberar el tráfico y garantizar la seguridad de las personas.