La Panadería Caión, en Baio, no encuentra trabajadores: «Xamais pensei que tería que pechar un día»

Santiago Garrido Rial
S. G. Rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

ANA GARCÍA

«Buscas e non atopas», señala la responsable del negocio. Es un problema cada vez más frecuente en ciertos sectores

18 feb 2024 . Actualizado a las 00:44 h.

La panadería Caión, en A Cacharosa, Baio, cerrará un día por semana, los lunes. Este hecho, que para muchos comercios parecería intrascendente, es casi una revolución histórica para negocios como las panaderías, con tradición de abrir todas las jornadas. Y eso se debe a la falta de personal, un problema que cada vez es más frecuente en sectores como la hostelería, los talleres y otros servicios, como se está viendo constantemente. Y también ha llegado al pan (y a todos los demás productos alimenticios que salen de una panadería).

«Xamais pensei que tería que pechar un día. Mesmo ata hai dous anos traballaba en Ano Novo, pero aí parei», explica Nieves Riveiro, la responsable de Caión. Este comercio forma parte de la tradición alimenticia de media comarca. Ella siguió los pasos de su marido Paco (del que está viuda), que a su vez aprendió el oficio de sus padres, Serafín y Josefa. Uno y otra comenzaron la elaboración y el reparto de pan por la zona hace más de 60 años, y lo hacían primero a caballo, como aún recuerdan perfectamente los clientes de mayor edad.

Pero es que Josefa asimismo heredó la profesión de sus propios padres (los testimonios que la recuerdan a ella también tienen en la memoria a sus progenitores), por lo que es altamente probable que se trate de un negocio centenario, de varias generaciones, o más allá. Y, aunque no hay pruebas de ello, sí queda la seguridad de que los cierres eran impensables en ese siglo.

ANA GARCÍA

Nieves lleva más de media vida sin un solo día libre. No lo dice como queja ni como lamento, sino como realidad de un trabajo que exige dar respuesta a diario a sus clientes: «A min gústame traballar, atender á xente. Moitas veces levas o reparto a sitios a onde non compensa, porque está lonxe, ou é unha casa soa, ou vendes só 30 céntimos, pero hai que traballar. Se non o facemos vai chegar un día no que algunhas aldeas queden sen pan, e iso non pode ser». De hecho, tiene conocimiento de que en algunos puntos, fuera de su área de influencia, podría pasar. Pero para repartir hace falta personal, y sin él para cumplir con horarios o turnos, no hay manera. El propio Concello de Zas, a través de sus redes, publicó la oferta de empleo, en la que se pide disponibilidad en horario de mañana, de martes a domingo.

Con este aviso muchos se enteraron del cierre los lunes, aunque los clientes ya estaban avisados. Desde la publicación de este anuncio ya habido algunos mensajes de posibles interesados. Nieves reconoce que su filosofía de trabajo es la que aprendió desde siempre, sobre todo en las panaderías. «Hai traballo, pero hai que traballar», reconoce. Señala que el sueldo no es un problema, y que pide una dedicación y exigencia necesaria en el día a día. «Buscas e non atopas», señala. Por eso el cambio supone tanto para ella. «Esta decisión de pechar custoume moito traballo tomala, para min era imposible sequera plantexarme algo así», indica la panadera y pastelera. «Gústame vender, falar coa xente, atendela, tratala ben. O que quero é servila», indica. Según el informe Ardán, en el año 2019, la facturación anual fue de 856.000 euros.