La memoria de Meirama resiste en el antiguo cine y salón de baile

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

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Este negocio de Cerceda, posiblemente centenario, fue una potente referencia comarcal

29 oct 2023 . Actualizado a las 14:05 h.

En la travesía de A Picota (Meirama, Cerceda), a un paso de la estación y de las dos vías de tren diferentes, queda lo que parece una nave en desuso. La cornisa con rótulos descoloridos por el paso del tiempo, los revestimientos coquetos de la fachada y el hueco de lo que fue una taquilla ya dan la pista de que ahí hubo algo importante. Y lo hubo: un salón de baile, Meirama o Picota, como aparece en algunas entradas. Un lugar por el que pasaron las mejores orquestas del momento (incluso algún grupo de rock en sus primeras actuaciones), que se abrió a principios de los setenta y cerró a finales de los ochenta, cuando las modernas salas y discotecas se abrían paso. Tiempo suficiente para tejer recuerdos en miles de jóvenes de Cerceda, A Laracha, Carral, Culleredo...

Dentro quedan multitud de recuerdos de esa época: micrófonos, el cortinón de la entrada, el escenario, altavoces, la bola central y brillante del techo que aún gira, los focos, los baños... Todo, aunque mucho no se ve a primera vista porque ahora está ocupado por otros elementos, a modo de almacén y garaje. Pero solo hay que fijarse un poco más para unir todas las líneas y recuperar con exactitud, gracias a los materiales originales, lo que fue un foro de ocio y relaciones donde se forjaron muchas parejas de la zona.

Dos de los micros que usaban las orquestas
Dos de los micros que usaban las orquestas ANA GARCIA

Claro que no es solo este salón. Con ser (como otros de la zona) un lugar destacado, la importancia viene por su contexto y propiedad familiar. El salón fue un peldaño más en el tiempo del negocio instaurado por María Cancelo unos centenares de metros más arriba de lo que sería después la taberna y el cine, y hoy O Estanco. La taberna actual empezó en 1940, y la original es muy anterior, posiblemente de los años 20; centenaria, por tanto, pero no hay constancia exacta. Del establecimiento sí, y ese 1940 lo coloca ya con 83 años de vida ininterrumpida, punto de paso obligado de varias generaciones de visitantes. A la fundadora lo siguió su hijo Manuel García Cancelo, y a este su hijo Ángel García Becerra, Gelito. Desde hace 17 años está ya en manos de su hija, Isabel García, cuarta generación.

Elementos del viejo cine aún se conservan en la sala
Elementos del viejo cine aún se conservan en la sala ANA GARCIA

En todo este proceso, desde los tiempos de su abuelo Manolo da Taberna (que había estado cinco años en Cuba) ha ido cambiando todo. Decir que era taberna es decir la verdad y quedarse corto. Era un gran punto de venta: bodega, salazón, maíz, aceite (también para candiles), accesorios para motos, tuberías, piensos, patatas.... Mucha mercancía, como la harina, llegaba en el tren.. Un negocio amplísimo que se amplió con el cine, justo al lado de esta taberna. 

O Estanco

Donde estaba el cine ahora es almacén, y la taberna dio lugar al conocidísimo y bullicioso estanco, también con bar, loterías... Un poco de todo, casi un centro social y de información. Isabel dio el gran paso de actualizar el nombre y además buscar (por eso tiene empleados) una conciliación familiar que en otras épocas era inimaginable. Del cine, por cierto, queda un magnífico proyector, resguardado en la nave, el salón. Si algún día se hace un museo, hay elementos para darle atractivo, pequeños tesoros plagados de nostalgia, espacios que son un viaje en el tiempo, como el cuarto posterior en el que se cambiaban los músicos, que animaban bailes en el mismo suelo que ahora se pisa. Toda una fuente de energía de memoria, otra central en Meirama.