Lágrimas y palabras gallegas en el gran homenaje en Suiza a la emigración

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

La muestra del museo del Jura reunió a más de 200 personas, unidas por los recuerdos, las imágenes y la música

29 dic 2023 . Actualizado a las 18:46 h.

La vida de la exposición Taxi Compostelle ya ha comenzado. De momento, estática, en las salas del museo de historia y arte del Jura, en su capital, Delémont. Ahí podrá verse hasta mediados de abril, y más adelante seguramente en otros puntos de Suiza y de Galicia. En un encuentro con la memoria de varias generaciones de emigrantes, focalizadas sobre todo en Delémont, pero también en el resto del cantón y, en general, en todo el país. 

De momento la han visto ya más de 200 personas, que son las que acudieron el sábado a la inauguración, abarrotando el museo, con gente fuera. Requiere un cierto tiempo para verla al completo. «Está basada nas emocións», indica Antonio Rodríguez, hijo de emigrantes de Laxe y Valdeorras y uno de los tres organizadores, junto al fotógrafo Pierre Montavon, de Jura, y el documentalista parisino Aubin Hellot.

Nathalie Fleury

La historia de cada persona retratada (muchas de ellas con un objeto personal con peso en su vida de éxodo) da para un largo capítulo de vivencias. «Cada testemuña, mesmo sendo individual, fala de experiencias colectivas», añade. Los niños criados con los abuelos y los padres en Suiza, las familias que regresaron a Galicia tras muchos años fuera y sienten lo que él llama la morriña inversa (echar de menos sabores helvéticos). Las familias separadas, el sentimiento de desarraigo (los llamados suizos aquí y extranjeros allá). Las dudas de qué hacer cuando a los niños les llegaba el momento de la escuela y decidir si seguir o volver...

Nathalie Fleury

En cada imagen (son 56 fotos, entre ellos 50 retratos, y más de objetos), y también en los vídeos (tres, de 5 minutos, y otro de 15) hay representantes de cada una de estas situaciones y de más. Lo de los hijos, cuenta Antonio, también le pasaba a muchos jurasianos (francófonos) que trabajaban en la zona alemana, al decidir dónde se educarían sus hijos. El de la emigración es un «sentimiento universal», en palabras de Nathalie Fleury, la directora del museo, cuya madre es de Traba de Laxe.

Por eso al contar todas estas cosas, y al ver las fotos e historias, entre buena parte del público hubo, como mínimo, mucha emoción, y como máximo algunas lágrimas.

«Uns asan sardiñas en Delémont e os da Costa da Morte cociñan o fondue»

Antonio evocó la llegada de su padre, en los primeros 60, en uno de los inviernos más fríos del siglo, una advertencia de que las cosas no iban a ser fáciles, y eso que él ya conocía la nieve. A veces contaba una anécdota, cuando, con un compañero, un perro suelto los hostigaba. Al tratar de coger una piedra para tirársela, no pudo, porque estaba pegada por el hielo. «Seica aquí atan as pedras e ceiban os cans», dijo. El olor del fondue no le gustaba nada a los gallegos, y el de las sardinas asadas, nada a los suizos. «E hoxe, uns asan sardiñas en Delémont e os da Costa da Morte cociñan o fondue», bromea.

Valentín Zuber, jefe de Cultura el cantón de Jura, tuvo el detalle de hablar unas palabras en gallego, además de recordar a Fernando Canosa, un amigo originario de Camariñas, que falleció hace casi tres años en Moutier. También intervino el ministro consejero de la Embajada de España en Suiza, Francisco de Miguel, quien se refirió a los fuertes lazos entre los dos países. Y por supuesto, los dos compañeros de Antonio. Pierre fue a Traba por primera vez en el 2015, y de repente empezó a ver personas conocidas, incluso de su época de la infancia, de gente que había regresado. Sus fotos tienen una luz y una calidad especial, algo que se nota sobre todo en los retratos. El vicealcalde de Delémont citó sobre todo los lazos con Camariñas y Vimianzo, municipios con los que está hermanada, y demostró que conoce varios lugares de la Costa da Morte. Antonio lanzó la propuesta de que en esa ciudad se dedique una plaza a Galicia (Cataluña la tiene, por cuestiones políticas de hace mucho), porque razones hay de sobra.

Jornada intensa

Hubo música tradicional, cerrada con Camariñas, a cargo del grupo Galiza Celta Delémont, por supuesto con componentes originarios de la zona. Los protagonistas de la muestra lo son en su mayoría, pero también hay de Monforte, A Estrada, Caldas de Reis... Y no solo aparecen personas, también elementos de identidad cultural, desde lugares a dólmenes, de los hórreos al mar. 

Los actos comenzaron a las 10.30 y terminaron a la gallega, muy tarde, sobre las siete de la tarde, tras una comida en el histórico Atees, y mucha música.