Fisterra, el camino imprescindible para apreciar el destino

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado REDACCIÓN / LA VOZ

CARBALLO

ANA GARCIA

ESPECIAL TURISMO COSTA DA MORTE | Llegar al faro para la puesta de sol solo es el colofón de toda una ruta de sensaciones por el pueblo.

18 jun 2021 . Actualizado a las 23:04 h.

Aunque el objetivo sea llegar al faro en el extremo del monte do Cabo para disfrutar de la magia de la puesta de sol, quizás no haya mejor forma de apreciar el destino que entretenerse en el camino. Una singladura sensorial en la que la península fisterrana va repartiendo juego a una mano y a otra. Según se accede desde la carretera de A Coruña, el trayecto está jalonado de playas interiores como Sardiñeiro y A Langosteira y auténticamente salvajes como O Rostro y Mar de Fóra. La subida a alguno de los puntos más altos como el Monte Facho ofrece panorámicas inolvidables de todo el entorno, incluida la ría y el cabo, aunque el verdadero encanto fisterrán está a pie de calle. Mezclarse en el ambiente cosmopolita que crean los peregrinos y viajeros en un pueblo de menos de 5.000 habitantes solo es comparable a la experiencia única de inmiscuirse en una auténtica conversación marinera al pie de la lonja o del propio muelle de pescadores. Ahí reside la verdadera fisterranía y el alma de la Costa da Morte.

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Las playas. Son casi seis kilómetros de arenales de lo más variado en los que no existen palabras como masificación o estrés

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Caldeirada. Los mariscos, con el longueirón a la cabeza, no necesitan presentación, pero Fisterra es de los pocos sitios donde aún se puede disfrutar de una buena caldeirada con pescado del día llegado al propio puerto

Vida nocturna. Las terrazas y los locales ofrecen en verano un ambiente multicultural que sorprende al visitante.

Museo da Pesca. Ubicado en el histórico Castillo de San Carlos e impregnado de la mística que le confiere el poeta Alexandre Nerium es la mejor forma de acercarse, también para los más pequeños, a la verdadera historia marinera.

Ana Garcia

El mar. Si por tierra Fisterra está en un extremo del mundo, por mar es el centro de las rutas atlánticas, por lo que merece la pena cambiar el prisma y admirarla a través de una excursión marítima o una salida de pesca.

La lonja. En muy pocos sitios se puede acceder al corazón del trabajo marinero que es la subasta de pescado y marisco de cada tarde en la lonja. Se trata de una visita obligada en Fisterra.

Santa María das Areas. La iglesia del siglo XII, presidida por la talla del Cristo da Barba Dourada, constituye el corazón patrimonial de Fisterra y además está accesible al pie del camino al faro.

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Alejandro Finisterre. Más allá del folcrorismo de la invención del futbolín, la figura y la propia vida del editor fisterrán, incluidos los amoríos con Frida Kahlo, merecen una exploración a partir de la calle que lleva su nombre.