El covid se debilita en la Costa da Morte y mantiene su caída en Bergantiños

Caterina Devesa CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

El Asteria de Caión estuvo cerrado por semana y recuperó la actividad en el fin de semana
El Asteria de Caión estuvo cerrado por semana y recuperó la actividad en el fin de semana Ana Garcia

En Carballo la asociación de hosteleros pide libertad de horarios, mientras que en A Laracha la actividad está bajo mínimos al poder servir solo en terrazas:«Veu xente que non sabía que non se podía estar dentro e foron comer ao coche. É ben triste»

14 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La cuarta ola se ha debilitado en la Costa da Morte, que este jueves ha experimentado de nuevo una ligera reducción en los casos activos, con 110, cuatro menos que la jornada anterior y 18 menos que hace una semana. El concello que más positivos pierde es Carballo, que baja cuatro, con un total de 35. En la capital de Bergantiños la asociación de hosteleros está a la espera de posibles alivios en la normativa. «De momento, vamos a esperar a ver qué pasa, eso no significa que en un futuro descartemos más movilizaciones, pero ahora hay que esperar», señaló el presidente de la entidad, Juan Pazos.

Para el sector hostelero carballés, lo primero que la Xunta debe modificar son los horarios de cierre. En este sentido, apuntan que no sirve solo con ampliar el cierre a la una de la mañana a los bares de tapas, tal y como plantea el Ejecutivo, sino que es preciso que «todos los locales recuperen la libertad para cerrar a las horas que lo hacían antes de la pandemia. Todos tenemos los mismos derechos, no es justo que los restaurantes puedan cerrar más tarde que una cervecería», indicó Pazos.

Por otro lado, el covid da también un pequeño respiro en A Laracha, que desciende, aunque solo uno, los positivos, con 21. El alcalde, José Manuel López Varela, apuntó que espera que en los próximos días se confirme la tendencia a la baja. En cuanto a Coristanco, aumenta uno, con siete. Asimismo, suben uno Cee, con seis, y Cerceda, con once. El incremento del municipio cercedense preocupa, ya que en dos semanas ha doblado los contagios. Así, la incidencia acumulada se sitúa entre los 75 y los 125 casos por 100.000 habitantes a siete días, y entre los 150 y 250 a catorce días, por lo que si sigue el incremento de afectados podría subir de grupo restrictivo la próxima semana.

Ligero descenso también en los centros educativos

El boletín emitido este jueves por la Consellería de Educación refleja un total de 19 positivos repartidos en ocho centros educativos de la Costa da Morte. La cifra baja así en cuatro con respecto a la jornada anterior. La disminución se debe sobre todo a la reducción de afectados en el IES Isidro Parga Pondal de Carballo, que pasa de ocho a cinco. Asimismo, abandona el listado el instituto Agra de Leborís de A Laracha, que figuraba con uno.

En el resto de municipios no hay variaciones, de forma que continúan con seis el CEIP de Caión y con dos tanto el Monte Neme de Carballo como O Cruce de Cerceda. Asimismo, se mantienen con uno el Artai, el Fogar y el IES Alfredo Brañas de Carballo, y el IES Eduardo Pondal de Ponteceso. En cuanto al conjunto del área sanitaria de A Coruña y Cee, la cifra de positivos es de 161, diez menos que la jornada anterior.

Hostelería bajo mínimos en A Laracha

Hoy las restricciones cambian en Carballo y Coristanco, que pasan al nivel medio-bajo, mientras que Fisterra sube al medio, pero A Laracha seguirá en el alto. Así, los hosteleros tendrán que conformarse con servir solo en las terrazas una semana más. Una situación complicada y más cuando el tiempo no acompaña.

Ante la medida, algunos locales ya echaron el cierre el día que el concello larachés subió al grupo elevado, como es el caso del restaurante Beiramar de Caión, que no dispone de terraza. Allí, también sufre las consecuencias de las normas el Asteria, local muy frecuentado por vecinos de localidades próximas como A Coruña o Arteixo. «O domingo pasado veu moita xente doutos concellos que non sabía que nós estabamos no alto. Facía mal tempo e ao chegar atopáronse con que non podían comer dentro, así que moitos levaron a comida e foron comer ao coche. É ben triste, estamos fartos de tanto cambio», apunta Guillermo Iglesias.

Pérdidas económicas

La medida, lógicamente, tiene consecuencias en la economía, e Iglesias señala que ante la imposibilidad de consumir en el interior la facturación ha bajado. «Se comparo o domingo pasado con un normal, a baixada pode ser do 80 %». Ante la situación, decidió cerrar el bar por semana y abrir desde el viernes. «Con este mal tempo só coas terrazas non compensa, entón abrimos mañá para estar toda a fin de semana e ir tirando con pedidos para levar. Agardamos que o tempo mellore algo tamén».