La borrasca Karim vuelve a evidenciar la necesidad de planes anti inundaciones en la Costa da Morte

En Carballo ya hay uno en marcha, pero urgen también para zonas como Vimianzo y Ponteceso


Carballo / La Voz

Aunque amainó a media tarde del sábado, aún ayer se palpaba la voracidad con la que pasó la borrasca Karim por la Costa da Morte y los destrozos que dejó a su paso. En Ponteceso, personal de apoyo logístico de la Axencia Galega de Emerxencias trabajó durante toda la noche y parte de la mañana para achicar agua de locales y bajos anegados, y por la tarde continuaban bombeando del sótano del edificio en el que se sitúa el principal supermercado de la localidad.

Allí, los desbordamientos son ya un problema «crónico», como diagnostica el regidor, Lois García Carballido, que habló largo y tendido de este asunto en la última reunión que mantuvo con Augas de Galicia. El organismo ha actualizado recientemente la clasificación de las áreas fluviales potencialmente inundables y el Anllóns, a su paso por Ponteceso, está en el nivel más alto; como el Río Grande en Baio, el Anllóns a su paso por Carballo y el Rego da Campeda, en Vimianzo. Para el problema carballés hay ya en marcha un plan en el que la Xunta invertirá tres millones de euros, pero urgen también actuaciones en otros puntos en los que lidian con los anegamientos en cada temporal. «Pedímoslle que nos desen prioridade», comenta el alcalde pontecesán, «porque os veciños están cansos de que se lles inunden baixos e sótanos. Aquí vén parar moita auga das parroquias altas e onte [por el sábado] tivemos dúas estradas cortadas durante horas», añade el regidor.

No será fácil, ni barato, arreglar todo lo que Karim se llevó por delante. La actuación de mayor envergadura será la reconstrucción de un muro que se derrumbó prácticamente encima de una casa en la parroquia de Anllóns.

Por su parte, el casco urbano vimiancés mostraba ayer un aspecto totalmente diferente al del sábado, sin esas grandes balsas de agua que incluso se prestaron a ser navegadas con kayaks. La situación, comentó la alcaldesa, Mónica Rodríguez, estaba «controlada», pero seguían atendiendo incidencias. «Temos desfeitas importantes en camiños, pavimentos totalmente levantados... Non temos cuantificados aínda os danos, pero a afectación foi tremenda. Creo que aínda nunca entrara a auga no centro de saúde. A ver de onde sacamos o diñeiro para reparar isto», lamentó.

Vimianzo es otro de los puntos en riesgo máximo de inundación según la Xunta, que ya ha trasladado al ejecutivo una primera propuesta de acciones a llevar a cabo que está siendo estudiada por el gobierno local. «Hai que ter moita cautela. O idílico sería devolverlle o cauce ao regato, pero o feito é difícil de desfacer».

Empresario afectado: «A natureza acaba buscando o seu sitio, e vese nestes casos»

Carlos Rodríguez fue uno de los muchos empresarios afectados por la tromba del sábado. Le entró agua y suciedad arrastrada al tanatorio que tiene en Vimianzo (pompas fúnebres Costa) y, aunque todavía no ha podido cuantificar los daños, es posible que tenga que cambiar las puertas y reza para poder salvar la moqueta que tiene en las oficinas. «Non foi moito o que entrou e os mobles, ao ter patas e estar alzados do chan, non os tocou. Aínda así, o pouco que entrou serviu para fastidiar as portas», expresaba ayer. La de este sábado no fue nada comparada con una que sufrieron hace 14 años, cuando el agua le daba por las rodillas y tuvieron que trasladar todo el mobiliario a pisos superiores. «A natureza, ao final, acaba por buscar o seu sitio», indica.

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