Los servicios complementarios, como el gasoil de calefacción, le salvaron el 2020 a las gasolineras

Las ventas de carburante cayeron un 30 % con respecto al 2019


carballo / la voz

La pandemia afecta a casi todos los sectores en mayor o menor medida, sobre todo por las restricciones en la movilidad. En este sentido, las gasolineras tampoco se salvan. Según un análisis de la Federación Galega de Estaciones de Servicio (Fegaes), las ventas de carburante en la comunidad se desplomaron un 30 % en el año 2020 con respecto al 2019, una caída que se agravó en los meses de confinamiento, cuando el consumo descendió hasta un 90 % en algunos establecimientos, sobre todo, en los situados en zonas rurales. La provincia de A Coruña fue de las más perjudicadas, con una bajada del 30 %, pero con casos que llegan a cerca del 50 % dependiendo de la localización de las estaciones.

Desde Fegaes, que representa a más de 250 gasolineras de Galicia, resaltan que, durante el confinamiento, las gasolineras estuvieron obligadas a mantener sus instalaciones abiertas y a pagar los gastos fijos al ser consideradas un servicio esencial. Precisamente esto último los privó de recurrir a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). De esta manera, mantuvieron la casi totalidad de los puestos de trabajo.

Julio López, de la estación de servicio Bazarra (Repsol), en Cee, es el secretario de Fegaes, además del presidente del ente provincial de A Coruña. Explica que la situación que viven es difícil, al igual que otros sectores como la hostelería o el turismo, con los que se solidarizan: «Ademais, estamos nunha enorme transición enerxética e tecnolóxica e con grandes inmersións comprometidas en medioambientais, e a todo isto quedamos fóra de moitas subvencións debido a que temos unha facturación moi alta pero porque o 70 % son impostos. É un círculo vicioso».

Administradores de gasolineras como Jesús Manuel García, Suso, de la Cepsa de Pazos, en Ponteceso, reconocen que «é a distribución de gasóleos o que nos está aguantando». Se refiere, sobre todo, al gasoil para la calefacción, que, según explica, el año pasado se mantuvo durante varios meses con un precio muy bajo (llegó a los 38 céntimos), lo que aumentó la cantidad de las ventas. Son 12 trabajadores (autónomos incluidos), a los que solo se les redujeron las horas de servicio. Y eso pese a que «de luns a venres só paran as persoas que van traballar e os sábados e domingos non dan para pagar ó persoal do pouco que se move a estrada ao non haber ocio», dice.

Por su parte, Javier Ferreiro, de la estación Shell de Bértoa, en Carballo, comenta que «desde que se decretou o estado de alarma o 15 de marzo xa nunca se levantou cabeza». En su caso, el servicio de tienda y cafetería le ayudó a sobrellevar mejor la situación.

Esto último también le sucedió a la gasolinera Gasfisterra (Repsol), donde el administrador, José María Redonda, habla de una caída de un 70 % en las ventas, ya que «isto é unha punta, vivimos do turismo que agora non hai».

Por su parte, tanto Suso como Javier coinciden en la media anual de bajada de ventas del 30 % proporcionada por Fegaes. En la Shell de Bértoa eran seis empleados, de los que a uno se le acabó el contrato y ya no siguió debido a las circunstancias. En Gasfisterra son cinco, de los que dos están de baja y ya no se cubrieron por el contexto.

El lavado de coches menguó en todas las estaciones, pese a que al principio de la pandemia muchos acudían para desinfectar sus vehículos. Todos son pesimistas de cara a que la situación mejore en un futuro próximo.

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