Una fisterrana, profesora de ingeniería en Estados Unidos, en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

M. V.

Mirian Velay Lizancos y su equipo han demostrado que se puede convertir la pasta de cemento en un material que absorbe el dióxido de carbono de forma rápida y natural gracias a nanomateriales, mejorando la resistencia y la durabilidad

14 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La investigación puntera de la ingeniería en Estados Unidos también lleva el nombre de una fisterrana, Mirian Velay Lizancos, profesora de ingeniería civil en la Universidad de Purdue, en el Estado de Indiana, donde entre otras muchas celebridades estudió Neil Armstrong. Mirian, con su grupo de investigación, trabaja sobre todo en nuevos materiales más sostenibles, que ayuden a retrasar el cambio climático. Y en su campo, su papel es determinante. Cada año, explica Velay, se producen en el mundo más de 30.000 millones de toneladas de hormigón, lo que requiere ingentes cantidades de áridos, agua y cemento. Y la producción del cemento es responsable del 8 % de las emisiones de CO2 en el mundo. Por lo tanto, toda mejora sobre el hormigón también lo será en el medio ambiente, y en ello trabaja.

Su investigación se centra en «la reducción del impacto ambiental de estos materiales. Mejorar la sostenibilidad del material de construcción más utilizado del mundo, sin duda puede suponer un gran paso en el desarrollo sostenible. Para ello nuestra investigación se basa la valorización de residuos como plásticos, cenizas de biomasa y residuos de construcción y demolición como sustitutos de áridos y cemento. Y también en la mejora de la durabilidad y el desarrollo de hormigones con propiedades proactivas que ayuden a mejorar el medio ambiente durante la vida útil del material», explica. A este respecto, acaban de aceptarle un artículo en una de las revistas más importantes de su especialidad, algo clave en la investigación de cualquier disciplina.

En ese trabajo, junto a Carlos Moro y Vito Francioso, dos de sus estudiantes de doctorado, presentaron un estudio que se centra en «la modificación de materiales cementicios para convertir hormigones y morteros en los nuevos pulmones de la Tierra, capaces de secuestrar importantes cantidades de CO2, de forma eficaz, natural y acelerada».