La vida en Carballo de quien tuvo parte en aquel éxito mundial de «Mayonesa»

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

ANA GARCIA

El artista uruguayo Alejandro Alario, cantante y compositor y que actuó en Viña del Mar y en toda América, sigue adelante por su senda musical

02 ene 2021 . Actualizado a las 11:47 h.

El uruguayo Alejandro Alario es cantautor. Canta, compone, produce, toca la guitarra y otros instrumentos. Está bregado en el rock y en la comedia musical, pero también en los ritmos más latinos. Empezó muy joven y, pese a que aún lo es (44), lleva casi 30 años sobre los escenarios de su país, del vecino Paraguay, y de buena parte de América. Además de todo ese bagaje, muchos lo recordarán sobre todo por formar parte de aquel grupo llamado Chocolate Latino, que popularizó, a principios del actual siglo, la canción Mayonesa, esa que casi todos saben tararear y seguramente han bailado (con corografía incluida) en alguna verbena de la zona. Y que logró una repercusión que aún cuesta entender, en unos años en los que no había redes sociales ni nada parecido. Pero funcionó, y se siguen escuchando versiones.

Aquel grupo tuvo más éxitos, pero esta canción los llevó por todo el continente americano. El conjunto tuvo más integrantes, después hubo una escisión y se formaron otros, pero Alejandro logró la fortuna de ser miembro durante el bienio más exitoso, en el que las peripecias de cada día y cada noche darían para un pequeño libro. Compartieron escenarios con los mejores artistas del momento, e incluso participaron en el mítico festival chileno de Viña del Mar, entre otras muchas actuaciones y vivencias.

Alejandro recuerda todo eso con cierta nostalgia y alegría, pero consciente de que las cosas van evolucionando con los años, y en su caso ha seguido siempre con la música sin irle nada mal, pasando de una etapa a otra.

En esa evolución vital, en la que entran muchas circunstancias personales, tomó la decisión de darle un giro a su vida y venirse a España hace unos dos años. Pronto contactó con dos cantantes, formaron un trío y recorrieron buena parte de Galicia, sin parar. Lo que los paró, a ellos y a todos, fue la pandemia. Pero sigue componiendo. En Youtube pueden verse algunos de sus trabajos, incluido el último, Dulce en mi café, dedicado a su madre, fallecida hace seis años. Ella procedía de emigrantes de Zas (que participaron en la fundación del Centro Gallego), y su muerte fue un mazazo que influyó también en su marcha a España.

 

Encantado con su destino

Carballo fue un destino casi casual, pero está encantado con la elección. «Me gusta el lugar, la gente, la forma de ser, las tradiciones... Me siento muy identificado con ellas», explica. Asegura que la gente es muy solidaria, «al principio cuesta entrar, pero se hacen buenos amigos». Además, el coste de la vida no es alto, y eso ayuda a mantenerse en los momentos de poco trabajo, a lo que le ayuda también su formación académica en administración de empresas.

En estas semanas de componer y ver otros horizontes también se ha animado a colaborar con Cáritas y a cantar en la iglesia. Porque cantar es lo que más le gusta, desde niño. «Es mi vocación, me viene de mi madre, que también cantaba», señala.