Supera los 200 kilómetros en 24 horas a los 47 años

La coruñesa Maite Rojo, de origen malpicán, fue la vencedora de un ultramaratón en Nueva Zelanda


carballo / la voz

La coruñesa Maite Rojo Garrido, de origen malpicán, pues toda su familia es de este pueblo, acaba de hacer historia a sus 47 años. Este sábado a las nueve de la mañana (nueve de la noche hora española) inició el reto de correr 24 horas seguidas en el ultramaratón Sri Chinmoy, en Auckland, ciudad de Nueva Zelanda. Era su primer contacto con este tiempo y lo vivió acompañada de su pareja y unos amigos, lejos de la familia por la pandemia del coronavirus. Pero nada de esto influyó en el resultado.

La gallega fue de las pocas que aguantó hasta el final y de qué manera. Consiguió completar los 200 kilómetros que perseguía (hizo 206,045 para ser exactos), lo que le da la marca mínima para optar a estar en el Spartathlon griego, una de las carreras más duras del mundo, así como para acudir al mundial de ultrafondo con la selección española. Pero es que además fue la vencedora femenina y la segunda clasificada en la general. Son pocas las mujeres en la historia de España que han logrado completar esta distancia.

Un dato que no se debe pasar por alto es que la prueba se desarrolló en una pista de atletismo de 400 metros, en vez de por carretera, algo que volvió más complicado todavía el nivel de resistencia mental.

«Me las arreglé corriendo como pude hasta que dieron las nueve de la mañana del día siguiente», dice Maite nada más preguntarle por la experiencia. Está muy contenta con lo que acaba de lograr, aunque no fue fácil, confiesa. El calor o los problemas de digestión fueron solo algunos de los obstáculos más suaves que se topó en el camino: «Cuando ya llevaba catorce horas, tuve que parar dos veces porque parecía que me pinchaban con una navaja en el pie derecho. Tenía bochas gigantes. Me tuvieron que vendar los pies».

Destaca que cada cuatro horas cambiaban la dirección de la carrera para no sobrecargar la pierna exterior, así como que había una persona asignada por cada corredor para contar las vueltas que daban, algo que le sorprendió. Participaron una treintena de personas debido a las restricciones por el covid.

«Por gente que conozco del mundillo y experiencias anteriores, sabía que siempre vas a sufrir, pero me quedo con que esto es muy de coco y de que no luchas contra otros, sino contigo misma, por saber si eres capaz de hacerlo o no. A veces se me dio por contar, otras por hablar conmigo misma, también por respirar como cuando haces yoga... No piensas en el final, sino solo en media hora más», cuenta todavía ilusionada.

«Ser navegante transoceánica me ayudó a que no me viniera el sueño»

Rojo llegó al país de Oceanía a través de su trabajo como capitana de barco. La pandemia la retiene allí. Al maratón se enganchó por su hermano Diego, otro atleta destacado.

Esta malpicana también destaca en su ocupación laboral. Cruzó el Atlántico en un velero de 22 metros junto con cinco personas, y el Pacífico, en otra ocasión. También el Mediterráneo, y otros muchos viajes a destacar. «Ser navegante transoceánica me ayudó a que no me viniera el sueño. Estoy acostumbrada a pasar muchas horas en vela», explica entre risas.

Maite es monitora de vela desde los 18 años, un oficio que la llevó a buscarse la vida en numerosos lugares hasta que decidió ser capitana de barcos, tanto de motor como veleros.

Practicó deporte desde siempre: el atletismo, desde los 13 años, la danza y la navegación, más tarde. Hace ocho años retomó las carreras, con su hermano. Fue poco a poco desde hace siete años se centra en el ultrafondo. Hizo varias pruebas de 12 horas en Barcelona hace un par de años con muy buenos resultados. Nunca es tarde.

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