Los nuevos curas llegan de África, Asia y América

Dos sacerdotes de India se hacen cargo de A Pereiriña y Sardiñeiro, y uno de Nigeria, de cinco parroquias de Muxía


carballo / la voz

Poco más de treinta curas están a cargo de las 157 parroquias de Bergantiños, Soneira y Fisterra, además de Cerceda. Nunca fueron tan pocos, y la cifra sigue en descenso: cada vez son más los que tienen que administrar otras ante la falta de sacerdotes. A la falta de ordenaciones se une un goteo de bajas por fallecimientos que se suelen cubrir con el de al lado. Así, se dan casos impensables hace apenas un decenio como que el de Zas se encargue de diez parroquias, y lo mismo el de Camariñas (nueve, pero con el añadido de la capilla de Arou, y además repartidas en tres municipios). Y otros no están demasiado lejos. Tener solo uno era patrimonio privilegiado de unos pocos, como el de Adelino Tuñas en A Pereiriña, Cee.

Su marcha se ha cubierto con lo que está empezando a ser normal: la llegada de sacerdotes de países lejanos. De tres continentes, además: Asia, África y América, sobre todo la del sur. Hubo uno también del norte en buena parte de Cabana (de Estados Unidos, con raíces en Cabana), pero se fue. Precisamente hasta A Pereiriña (y a Sardiñeiro, en Fisterra) acaban de llegar dos curas de la orden de los guanellianos, que en Galicia ya llevan un tiempo vinculados al Camiño de Santiago. John Paul Britto Celestine y Arun Raja, ambos procedentes de la India, se han hecho cargo solidariamente de ambas. La presentación fue el pasado día 1 de este mes, en una lluviosa mañana de Todos los Santos. Pese a esas inclemencias climáticas, el padre Britto señala que la jornada fue «muy bien, con la participación de bastante gente», con la presencia además del vicario de Santiago. Conocían Galicia, porque llegaron a Arca y Arzúa hace unos cinco años, y en alguna ocasión habían estado en Fisterra, pero solo de visita.

Ahora tendrán tiempo de conocer mejor este punto crucial de la ruta jacobea, aunque aún tendrán que terminar antes algunos detalles, como el arreglo de la casa rectoral de Sardiñeiro.

Muxía

No lejos de A Pereiriña, en Muxía, también ha comenzado su función ministerial el nigeriano Callistus Chibiedere Nwoye, natural de Nigeria. Fue ordenado el pasado julio en Santiago, en cuyo Seminario Menor ya estudió Teología. Hasta hace muy poco era colaborador del obispo auxiliar, pero este ha sido nombrado obispo de Astorga y el nigeriano ya es cura. Ya se hace cargo de cinco parroquias de Muxía: Bardullas, Buiturón, Frixe, Coucieiro y Nemiña. Su anterior titular falleció recientemente. En Muxía capital (y otras dos parroquias), por cierto, sigue con su función Manuel Liñeiro, que ya ha pasado de los 90 años, todo un ejemplo de longevidad, lo mismo que el de Canduas y Borneiro, en Cabana.

Precisamente en este municipio se estrenó el año pasado Liller Alexander Carrillo Delgado, de Venezuela. Está al frente de Cesullas, Anos, Cundíns, Riobó y Nantón. Comparte continente con su antecesor, aunque en este caso es de Venezuela, una comunidad cada vez mayor en Bergantiños, pero no en el sacerdocio.

Justo al lado, en Coristanco, casi todas las parroquias se reparten entre dos curas. Uno de ellos llegó hace algo más de dos años: Silvio Akpone, de Benín, en África. Está al frente de Castro, Cereo, Verdes, Valenza, San Paio y San Xusto, aunque cuando llegó también le asignaron Corcoesto, en Cabana. Sustituyó a un colombiano, Leonel Guauque, y fue el segundo africano con parroquias fijas en la historia religiosa de la Costa da Morte. El primero es conocido de sobra, y cada vez más: Desiré Koakou Tenoh. Ya acumula mucha experiencia en la comarca. Estuvo casi ocho años en parroquias de Mazaricos (Alborés y Os Baos) y Zas (Brandomil, Brandoñas, Muíño), y en el 2013 fue designado cura de Brens y A Ameixenda, en Cee. Con los años ha ido sumando Buxantes, en Dumbría, además de Cee, Toba, Corcubión y Redonda. Trabajo, como a tantos de sus compañeros, no le falta. Él es un buen ejemplo de ir venciendo reticencias (solo en algunas partes), pero también de ver como los vecinos de Muíño casi se manifiestan para que no se fuese.

De parte de sus anteriores destinos se hizo cargo hace unos años (febrero del 2017) Carlos Javier Flórez Espinosa, de Nueva Pamplona, en Colombia. Lleva las parroquias de Baíñas, Brandomil, Brandoñas y Muíño.

No todos llegan de fuera, claro. Juan José Bermúdez Abuín lleva un año con todas las parroquias de Laxe. Y el terreno vocacional de la comarca no está yermo: Vimianzo acaba de aportar dos sacerdotes, que tal vez retornen a su tierra un día.

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