Las sufragistas inglesas, inspiración para la colección de moda de una joven carballesa

Anna García Viu se inspiró en los ideales y la estética de este grupo de mujeres


Carballo / La Voz

En 1931, solo 3 de los 470 parlamentarios eran mujeres. La abogada, escritora y activista Clara Campoamor era una de ellas, y sería un discurso suyo, pronunciado el 1 de octubre de ese año, el que motivaría la aprobación del voto femenino en España. Feroz e inspirador a partes iguales, el alegato Campoamor pasó a la historia y aún en pleno siglo XXI es utilizado como parte del discurso feminista actual.

Además de suponer un importante paso en la consecución de derechos sociales básicos, la lucha por el sufragio femenino ha inspirado a generaciones posteriores, incluso hasta el día de hoy.

La diseñadora Anna García Viu es un buen ejemplo. La historia de las sufragistas británicas sentó los cimientos para la colección que presentó como trabajo final de sus estudios de diseño de moda, que cursó en el Liceo La Paz de A Coruña. Estética, ideales y colores están presentes en su colección Deeds, no words! Hasta el título hace referencia al lema bajo el que se autodefinieron estas luchadoras. «Llevaba tiempo interesada en mujeres que han sido importantes a lo largo de los años. Cuando encontré la historia de las sufragistas me marcó, y además la vestimenta fue muy importante en el movimiento», dice la carballesa.

Para sus diseños mantuvo aspectos básicos como los sombreros o los cuellos altos, que las activistas utilizaban como burla al rey Eduardo VII y sus seguidores. También tuvo claro desde un principio que conservaría la paleta de colores propia del movimiento: el morado, simbolizando la dignidad; el blanco, por la pureza; y el verde, representando la esperanza. Acompañándose de tonalidades neutras, utilizó estos colores en los detalles y los bordados, que ella misma hizo. «Me encanta bordar, y sobre todo cosas sin un sentido concreto, lo que se le llama bordar pintando», indica la carballesa, que dotó a sus diseños de frases y conceptos propios del sufragismo británico. Así, considera, pudo hacerlo mucho más visual y comprensible por parte del público. También bordó flores, como símbolo de las mujeres caídas en la lucha.

Aunque utilizó grandes mangas abullonadas y diseños largos y amplios, el conjunto de la colección tiene muy presente la silueta femenina. Este fue también un aspecto extraído de la vestimenta de las sufragistas, que en ningún momento masculinizar su aspecto para evitar que las caricaturizasen y no se tomase en serio el mensaje que trataban de transmitir.

Si los modelos impactan a primera vista, sus bocetos también tienen una gran personalidad. Se inspiró en la estética de las películas de Tim Burton y trató de hacer mucho énfasis en los ojos: «Creo que me representa muy bien como persona. No me gustan mucho los dibujos realistas, me inclino más por la animación», señala Anna, que no se plantea diversificar sus opciones y plantearse un futuro en el sector de la ilustración. Buscará trabajar para alguna firma y aprender todo lo posible antes de valorar la posibilidad de emprender un proyecto propio.

En cuanto a la proyección de esta colección, le gustaría moverla por certámenes o pasarelas. Hace un par de años fue seleccionada para el concurso de jóvenes diseñadores de la Mostra do Encaixe, una experiencia que valoró muy positivamente y que este año habría repetido, de no haber sido por la crisis sanitaria. La colección que presentaría a esta edición estaba inspirada en el pintor Basquiat.

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