Seis curas y toda una parroquia, en los 50 años de la iglesia de Castromil

El arzobispo compartió con los feligreses una misa en el remozado templo

X. A.
Carballo / La voz

El covid obligó a mantener la distancia, pero fue solo física. La iglesia que nació para acortar la que separaba a unos vecinos, sobre todo de Castromil, de la parroquial de Salto, celebró ayer su primer medio siglo de vida religiosa, con un aspecto renovado y con feligreses más talluditos porque el tiempo no solo pasa por los templos. A pesar de eso, allí estuvieron los seis curas de su historia y una parte importante de los que colaboraron en su construcción. A ellos se dirigió el arzobispo, Julian Barrio, para «agradecer y felicitar». Fueron los que hicieron posible esa «nosa casa grande acolledora», en palabras de la conductora de un acto, que tuvo que ser seguido también desde la plaza.

Estuvieron Aquilino Fernández, hoy cura de Malpica y hace medio siglo impulsor del proyecto, además de Javier Porro Martínez, Ricardo Vázquez Freire, Alfonso Mera, Vicente Mohedano y Alejandro García Touriñán. Todos ellos se ocuparon en algún momento del templo, que hoy tiene muy buen aspecto y que nació en la segunda concentración parcelaria que hubo en Galicia. El lugar en el que se erige fue cedido por los vecinos de entonces, aquellos que arrimaron sus «ombreiros», en palabras de la presentadora del acto, quien también se refirió a ellos definiéndolos como «bos e xenerosos». De hecho, el de la generosidad fue uno de los conceptos más repetidos a los largo de la celebración y lo que seguramente ha permitido también que la construcción haya perdido con los años su aspecto inicial de hangar.

Probablemente había ayer en Castromil un representante de cada casa, pero también de la asociación Neira Marcos, de los catequistas y de los voluntarios que hacen activa la vida parroquial.

La consagración también tuvo lugar un 27 de septiembre. Acudió el cardenal Fernando Quiroga Palacios, que además inauguró el resto de los edificios del entonces innovador complejo, que estaba compuesto asimismo por el salón parroquial, la casa rectoral y la escuela.

La ermita de Santo Hadrián estrenó oficialmente su nuevo aspecto

El arzobispo Julián Barrio fue el encargado de bendecir las mejoras realizadas en el ermita de Santo Hadrián, que ya estaban listas para la romería, que no se celebró a causa del covid. Al final no llovió y los arreglos pudieron ser estrenados oficialmente, al igual que los trabajos realizados en el templo de San Xulián. Todas las labores fueron impulsadas por el párroco, Aquilino Fernández.

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