Rebajan de 10 a 8 años la solicitud de prisión para un acusado de violación

La defensa pide la absolución alegando «relaciones sexuales consentidas»


cARBALLO / lA vOZ

Denunciante y acusado coincidieron en una parte de sus versiones, facilitadas en la mañana de ayer ante el tribunal de la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña, que juzga una supuesta violación ocurrida en Carballo. Los dos, jóvenes residentes en la capital de Bergantiños, admitieron que se habían conocido en la madrugada del 20 de octubre del 2018 en el pub A Reserva.

Ella había llegado al local de la rúa Desiderio Varela en compañía de dos personas, que se marcharon. Celebraban precisamente el cumpleaños de la supuesta víctima de la agresión sexual. Explicó que se encontró con otro grupo y que continuó disfrutando de la noche, ya que conocía a una de las personas. En este grupo se encontraba el acusado, el joven F.A.C.

A partir de aquí las versiones difieren por completo. El encausado habló en la sala de un tonteo entre ambos durante toda la noche. Incluso que ya hubo un primer beso en el pub, gesto que, según él, fue correspondido por la joven. La víctima aseguró que no lo besó en toda la noche, aunque él lo intentó. No solo eso, sino que le habría dejado muy claro que amigos sí, pero nada más. Ella por aquel entonces estaba tratándose de un cuadro de ansiedad.

Tras una larga noche de ingesta de alcohol y de consumo de marihuana, el grupo, incluida la denunciante, se marchó para un piso de la rúa Río Anllóns, en el que residía el acusado junto con otros dos amigos, también presentes en la fiesta. Allí continuaron hasta la mañana «bebiendo, charlando y escuchando música». Sobre las nueve de la mañana, acusado y denunciante bajaron al Mercadona a comprar cervezas para continuar la fiesta. Al llegar de nuevo al piso, uno de los que estaba en el grupo se había marchado a trabajar, otro dormía en su cama y un tercero, que venía de visita desde Zaragoza, descansaba en uno de los sofás del salón. Es decir, la pareja se había quedado sola. Y volvieron las divergencias en las versiones.

Diferentes versiones

El acusado indicó que en un momento dado la besó en uno de los sofás y ese beso fue correspondido. Reconoció que ambos estaban muy perjudicados por el consumo de alcohol y marihuana, y en el caso del supuesto agresor, también de cocaína. Pero según su versión, no estaban tan borrachos como para no ser conscientes de lo que hacían. Habló de relaciones sexuales consentidas. «Ella estaba alegre, como yo», alegó ante el tribunal.

La denunciante, que testificó oculta tras un biombo, ofreció una versión diferente. Relató que el acusado intentó besarla de nuevo y ella se negó. Pero a partir de entonces, los efectos de la marihuana, el alcohol y el cansancio hicieron mella en ella. Apuntó que estaba muy cansada y al llegar al sofá se quedó dormida. Y a partir de aquí llegó la parte más complicada de su relato: «Sentí la penetración y desperté. Vi que tenía las bragas y las medias bajadas». Apartó al acusado con un brazo y en ese gesto se cayó al suelo: «Le dije que parase, yo a él no le toqué», descartando así que fuese una relación sexual consentida. Se vistió y se marchó del domicilio de la rúa Río Anllóns: «Cogí mis cosas y mi bolso y me marché». Se fue a trabajar, pero al poco rato habló con su jefe para explicar lo ocurrido y le pidió que la sustituyeran. Se fue al PAC de Carballo y de ahí, al Chuac para serle realizada una exploración. Los médicos que la atendieron dijeron que no había sufrido ningún daño o desgarro en la zona genital alegando la perito forense en la vista que pudo deberse a la ingesta de alcohol. Eso «no confirma ni excluye la realidad de una agresión sexual». Según la doctora, la joven dio diez horas después 0,64 miligramos en sangre, y haciendo un cálculo extrapolable a las nueve de la mañana, hora en la que supuestamente ocurrieron los hechos, daría 2,84, lo que, a su juicio, es sinónimo de intoxicación alcohólica plena.

Por estos hechos, la Fiscalía solicita para el encausado 8 años de prisión, y no 10 como pidió en su primer escrito de acusación, al incluir como atenuante el abusivo consumo de alcohol. La acusación particular mantuvo los diez años de cárcel y 13.000 euros de indemnización para la víctima. Y la defensa pide la libre absolución al entender que hubo relaciones sexuales consentidas.

Los testigos hablan de «feeling» y «tonteo», y uno de ellos confirmó que hubo sexo, pero no aclaró si consentido

También declararon integrantes del grupo que pasaron la madrugada del 20 de octubre del 2018. Todos coincidieron en que la joven se acopló al conocer a una de las personas que estaban en el pub A Reserva. No dudaron en señalar que todos se marcharon al piso de la rúa Río Anllóns para continuar con la fiesta. Que acusado y denunciante bajaron al Mercadona a por cervezas y que estuvieron toda la noche juntos, hablando y riendo. Apuntaron términos como «feeling» y «tonteo», pero negaron la versión del acusado de que hubiera besos entre ambos o, por lo menos, ellos no los vieron.

Es más, uno de los testigos explicó que se había quedado a dormir en uno de los sofás y que de repente despertó: «Vi a dos personas practicando sexo en un sofá, tapados con una manta». Escuchó gemidos, pero no fue capaz de precisar si eran de una o de las dos personas. Uno de los testigos indicó que al despertarse vio a los dos jóvenes dormidos, pero en sofás diferentes. Ninguno de ellos dijo haber escuchado gritos o reproches por parte de la víctima hacia el acusado.

También declararon ayer dos peritos. En concreto, dos psicólogas. Las dos dejaron claro que la versión facilitada por la presunta víctima les pareció fiable porque no mostró ningún atisbo de duda en su relato y una psicóloga declaró que la joven continúa a tratamiento por lo ocurrido hace dos años: «Sigue sin tener el alta», señaló en la sala.

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