La devoción puede más que las restricciones en Caión y en Muxía

Patricia Blanco
P. blanco CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Los romeros siguen llegando en un goteo incesante a ambas localidades: en la localidad larachesa, ayer, fue el día grande de Os Milagres

09 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Los caioneses recordarán el día de Os Milagres de ayer: sin misas en el santuario, sin salida en procesión... El 8 de septiembre de este 2020 se vivió de forma particular, con los oficios en el templo parroquial y límite de aforo al 50 % (80 personas), de ahí la hilera de devotos y romeros que desde primera hora de la mañana aguardan su turno para entrar a visitar la imagen. «Este ano a verdade é que non vimos tanta xente coma outros anos», valoraban algunos de los consultados. Hay, no obstante, un goteo incesante de peregrinos por las carreteras hacia la localidad. Apuntan que hay que aprender a convivir con el virus, y tener precaución. La devoción pesa más que las restricciones por el covid. Hoy, habrá misas nuevamente a las 10.00, 11.00, 12.00, 17.00, 18.00, 19.00 y 20.00. 

Ramón Pérez Barrientos, al frente de Protección Civil de Muxía y ligado a la organización de la romería de la Virxe da Barca, este año cancelada incluso en su apartado religioso, manifestaba ayer que él mismo tenía muy claro que los romeros seguirían llegando al santuario. «Chega bastante xente», indica. De hecho, desde el colectivo hicieron público un comunicado demandando precaución a los conductores y a los propios caminantes, de cara a que hagan uso de protección anticovid y de los dispositivos homologados para hacerse visibles.

«Hai anos que imos a Caión, por unha promesa»

Manuela Suárez Castro (53 años) y su hija Estefanía Brandón (26) atestiguan ese relevo generacional en las romerías de la Costa da Morte. Ambas llegaron ayer caminando a Caión desde Arteixo, de donde salieron a las nueve de la mañana, para llegar a las 11.15, aproximadamente. Explicaba la primera que ya hace años que acude andando a la Virxe dos Milagres, «por fe, por unha promesa» y que así lo hace también Estefanía de un tiempo a esta parte; cada una con su petición propia. «Se non é no propio día, coma hoxe [por ayer], pois é outro, pero todos os anos procuramos ir», explica Manuela.