Un local de Carballo: «Esto parece una caza de brujas»

Tras comunicar la bajada de persiana, algunos negocios se enfrentan a las críticas de vecinos preocupados por el temor al contagio.


Carballo / La Voz

El cierre de locales a causa de contactos entre el personal y positivos por coronavirus es constante en la Costa da Morte. Tras comunicar la bajada de persiana, algunos negocios se enfrentan a las críticas de vecinos preocupados por el temor al contagio. Es el caso de un restaurante carballés, que colgó un cartel en sus puertas avisando del cierre por motivos personales.

«La chica está bien, pero no quiere hablar con nadie porque la gente nos ataca por estar en cuarentena. Esto parece una caza de brujas», comenta la propietaria del negocio, que tuvo que paralizar su actividad el jueves de la semana pasada después de conocer el positivo de un familiar. Siguiendo el protocolo, los trabajadores se hicieron las PCR, todas con resultado negativo. Asimismo alertaron de la situación a sus clientes en sus redes sociales.

El parón supone una nueva piedra en el camino para el restaurante, que todavía capea la crisis económica derivada del cierre obligado durante los meses de confinamiento. «Parar dos semanas se nota mucho económicamente en esta situación en la que ya hay una bajada de consumidores porque la gente viene menos ante el miedo al contagio», apunta la hostelera carballesa, que retomará su actividad en los próximos días tras desinfectar el local. «El viernes viene una empresa de A Laracha para realizar la desinfección y que, cuando podamos abrir, esté todo listo», indica la mujer, que guarda cuarentena en su domicilio.

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