Sigue la oleada de asaltos en locales hosteleros de la Costa da Morte

Roban 300 euros en un local de Zas y tratan de atracar otro en A Laracha


carballo / la voz

Nuevo susto entre los hosteleros de la Costa da Morte, en donde anoche se produjeron dos sucesos. El primero tuvo lugar en el bar San Adrián da Piña, en el límite entre A Laracha y Carballo, alrededor de la 1.30 de la mañana. Una de las dos propietarias, Raquel, se encontraba recogiendo para cerrar. Fue entonces cuando escuchó llegar un coche y corrió hacia la puerta para tratar de cerrarla. «Tiña xa as chaves na porta, pero por fóra. Cando escoitei ao coche fun correndo para tratar de pechar por dentro e xa non me deu tempo. Os dous asaltantes déronlle cun pau de ferro á fechadura e saltáronme os cristais todos da porta nos ollos e no pescozo», relata la mujer, todavía con el susto en el cuerpo.

Heridos tras hacerles frente

Una vez dentro, los dos hombres, que iban encapuchados, se enfrentaron al marido de la dueña. «Eu saín pola porta de atrás pedir axuda. Mentres, o meu home, fíxolles fronte cun pau da escoba. Estiveron forcexando e déronlle cunha barra de ferro no brazo», apunta Raquel, que destaca la actitud violenta de los asaltantes. «Tiñan gas pementa, botaron moitísimo. Ademais déronlle co pau ao mostrador e fixéronlle un burato», lamenta.

A pesar de la agresividad de los asaltantes, su marido no dudó en tratar de contenerlos. «Eu dicíalles que non tiñamos cartos e de feito tireilles a miña carteira, que a tiña no bolso, pero non a colleron. Entón marchei pola porta de atrás ata a casa dos meus cuñados, que viven moi preto». Al ver que la mujer había logrado huir y que su marido no se amedrentaba, los cacos abandonaron el bar. «Debéronse asustar ao ver que eu marchei pedir axuda. Un deles berráballe ao outro: ‘Imos, que non teñen cartos’». Tras la fuga de los asaltantes, la pareja procedió muy nerviosa a llamar a las autoridades. «Non sei nin como chamamos á ambulancia e a Garda Civil». A su llegada, los sanitarios evaluaron a Raquel, que presentaba heridas a causa de los cristales que le cayeron encima. «Quitáronmos dos ollos e dixéronme que tiña que ir ao hospital. Ao meu home miráronlle o brazo e tamén o mandaron ir para facerlle unha placa».

Hasta el complejo hospitalario el matrimonio se desplazó en un vehículo particular. «Como non nos atopábamos mal e os da ambulancia eran cinco, dixéronnos se podíamos ir no propio coche polo tema do coronavirus. Levounos a miña filla mailo meu xenro e nada máis chegar ao Chuac xa nos atenderon», dice Raquel, que detalla que más allá del miedo, lo que sienten es impotencia. «Hai que seguir traballando e arríscaste ao mesmo tódolos días. O traballo nun bar é así, e claro, de noite pasas mais medo polo que ves que está a suceder na comarca», recalca.

Poco después del intento de asalto al bar San Adrián, tes cacos robaron en un local de Zas. «Fue sobre las tres de la mañana y llegaron tres personas. Uno se quedó en el coche, otro vigilando y el tercero fue el que entró en el bar», explica el propietario del restaurante Tívoli, José Fuentes Rojo. «Como vivimos en el mismo edificio ya escuchamos el ruido y salimos a la ventana para ahuyentarlos, pero rompieron la verja y la cristalera del bar. Entraron y se llevaron la caja registradora», apunta Fuentes, que indica que en total habría unos 300 euros. «El resto son daños materiales. Tiraron el ordenador y otras cosas al suelo», dijo.

Quejas ante la inseguridad

En su caso no es la primera vez que sufren un asalto. «Nos pasó ya tres o cuatro veces. Las otras veces se llevaron más dinero porque en una ocasión rompieron la máquina de tabaco y la registradora. Otra vez tuvimos un enfrentamiento con ellos y entonces huyeron. Al final hay que hacerles frente y dar la cara porque no hay forma. Es peligroso porque son agresivos, pero siempre son los mismos», indica el dueño del bar, que asegura que el problema es que «entran y salen, y vuelven a actuar». Además, señala que su forma de proceder no es aleatoria. «Primero vigilan. Los vimos merodeando por la zona alguna otra noche». Por ello, solicitan más presencia policial. «La Guardia Civil tardó como una hora en llegar porque estaban en Muxía. Tendría que haber más vigilancia», sentencia.

Estos dos sucesos se suman a los acontecidos el sábado pasado, cuando se produjo un atraco con arma de fuego en la cervecería Arboleda de Coristanco y un intento de robo en un local de Pazos, en Ponteceso. La localidad vecina de Arteixo también sufre la inseguridad, ya que la madrugada del viernes trataron de robar en O Sampaio de Vilarrodís.

Atraca armado con una pistola la cervecería Arboleda de Coristanco

Toni Longueira

También hubo un intento de robo en un local hostelero de Pazos, en Ponteceso, pero la camarera se enfrentó a los delincuentes, que optaron por huir

Fueron dos individuos, según los testigos presenciales. Para cubrirse el rostro y no ser identificados portaban únicamente mascarillas quirúrgicas. Uno esperó dentro de un vehículo, un Opel Astra de color rojo, que quedó aparcado en un lateral del establecimiento con el motor encendido. El compinche entró directamente en la Cervecería Arboleda, situada en O Capelán, Coristanco. Se trata de un local hostelero situado estratégicamente, en las inmediaciones de la rotonda del Carrefour. Es una cafetería muy frecuentada por trabajadores, empresarios, turistas y clientes habituales por su ubicación tan céntrica, junto a la AC-552.

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