Varios bares de la zona cierran antes de hora al verse incapaces de controlar a los clientes

Otros han tenido que desmentir bulos y hay quien se anima a celebrar fiestas


carballo / la voz

El covid-19 sigue generando problemas en los locales de hostelería entre gerentes y clientes por el cumplimiento de las medidas de higiene y seguridad para evitar la propagación del virus. En A Vermutería, en Carballo, este viernes por la noche, la propietaria Verónica Beltrami se vio obligada a llamar a las fuerzas de seguridad ante la aglomeración de gente en la fachada de su bar y, en general, en la calle que, además, tuvo malos comportamientos, como orinar al aire libre.

Como ya tiene explicado en anteriores ocasiones, no es un hecho puntual, sino algo que viene sucediendo todos los viernes de los últimos meses: «Se acumula gente, sobre todo críos, al no haber fiestas. Piden algo en la terraza, y cuando es la hora de cerrar, se quedan de pie en la calle». Cuenta, además, que muchos de ellos hacen caso omiso a la obligatoriedad de llevar mascarilla, una mala práctica que, según describe, no se corresponde con la actitud general de sus clientes: «Ahora la gente está más concienciada, aunque sigue habiendo algunos que no se la ponen».

Lo cierto es que estos comportamientos la llevaron a tener que echar la persiana antes del horario habitual este viernes a la noche, algo que aún le molesta más cuando dice estar tratando de «hacer las cosas bien».

Algo similar sucede en el Leño, en Malpica, donde el dueño, Antonio López, ha adelantado drásticamente el horario de cierre. Sobre todo, el sábado, el día de más clientela: de las tres pasó a ser a la una. ¿El motivo? «A xente quere beber, trae incluso o botellón para a terraza, e ti veste obrigado a botalos fóra. E para iso, para ter todo controlado, pecho antes e listo».

En su caso, pidió ayuda al Concello, pero según explica, desde la institución le dijeron que «chegadas certas horas, eles non podían facer nada». Al contrario, está muy satisfecho con que se incrementara la presencia policial durante el día: «Agora están bastante de ruta, facendo fincapé no uso da máscara».

Junto a la medida de adelantar el horario de cierre, Antonio sigue implementando otra propia que puso en marcha desde que reabrió sus puertas tras la primera ola de contagios: «Teño o 50% de aforo na terraza e dentro non quero a ninguén, porque teño trinta e poucos metros cadrados», explica el hostelero. Al igual que Beltrami, también da cuenta de que ahora hay una mayor consciencia con el empleo de la protección facial. No obstante, asegura que una vez bien entrada la noche, «a xente esquécese de todo o que pasou e o que aínda estamos a vivir». Teme que el próximo fin de semana, si las restricciones continúan en el ocio nocturno coruñés, la gente opte por acercarse a los pueblos cercanos.

La llegada de la pandemia ha derivado en todo tipo de situaciones. En la cervecería O Pazo, en Pazos (Ponteceso), han tenido que desmentir esta semana un bulo sobre que habían cerrado el lunes a causa de tener varios positivos por coronavirus entre su personal. Lo cuenta el gerente, Sergio Busto: «Cadrou que eu non estaba e que unha camareira me marchou o sábado, a maiores de que xa andabamos xustos de persoal. Entón, decidimos pechar o luns, como fan moitos bares, pero a xente xa armou unha que coidado. Escribir no Facebook é moi fácil». Así fue que al día siguiente, el martes, notaron que la clientela fue más «reticente» a ir. Jornadas después, «grazas a Deus», dice el gerente, están trabajando con normalidad, pero advierte de que los rumores pueden hacer mucho daño a los negocios. También hubo un bulo similar con Casa Maroñas, que funciona con toda normalidad. Y con más.

Frente a toda esta adversidad, hay quien se anima a dar un paso al frente. Es el caso del bar Paula, también en Pazos, que el próximo domingo organizará una sesión vermú con la discoteca móvil Galimusic y una pulpeira que también ofrecerá churrasco. «O ambiente está moi baixo, a clientela baixou... Entón, penso que sendo ao mediodía en vez de á noite e cumprindo todas as medidas, non ten por que haber problema», comenta la dueña, Jessica Rama, que añade: «Vai ser algo light, sentados, comendo, cun pouco de música, non guerra de festa». Era algo que estaba planeado antes del aumento de los casos de covid en A Coruña y apela a la responsabilidad de «todos».

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