Con buenas vistas


La burbuja inmobiliaria, marcada por la especulación, dejó moribundo el negocio de la promoción. En todos estos años, no salió adelante ningún proyecto nuevo. Los que surgieron quedaron ahogados por la falta de interés. El negocio del ladrillo bajó a los últimos escalones del sótano y difícilmente encuentra claridad. Ahora solo se mueve marcado por la necesidad, como, por otra parte, debería de ser. En Carballo están decididos a encender el motor. Una oportunidad con vistas al futuro.

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