Más especialistas se suman a que la pintura mural de la iglesia de Rodís es del siglo XVI

x.ameixeiras CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Ana Garcia

El exdirector del Museo de Pontevedra niega que sea románica y que sea un San Sebastián

12 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Los especialistas no hacen más que contradecir al párroco de Rodís (Cerceda) en sus apreciaciones sobre la pintura mural aparecida en la iglesia la semana anterior a la declaración del estado de alarma y que se dio a conocer en el pasado mes de junio. El doctor en Historia del Arte y exdirector del Museo Provincial de Pontevedra entre 1987 y 2018, Xosé Carlos Valle Pérez, da la razón a los catedráticos Antón Pombo y José Manuel García Iglesias y data la obra pictórica en el primer tercio del siglo XVI. Así que, a falta de un estudio técnico oficial, el sacerdote se está quedando solo en su versión de que el fresco, que hallaron una arquitecta y un carpintero en el templo cuando trataban de hacer una valoración para restaurarlo, se trata de un san Sebastián románico, de los siglos XII o XIII.

«Xa me gustaría que fose unha pintura románica», afirmó Valle Pérez, a quien le parece correcta la datación hecha por García Iglesia y Antón Pombo en torno a 1530. «É claramente do século XVI», apunta. De principios del Renacimiento. La delatan, argumenta, las perspectivas de la parte inferior. Xosé Carlos Valle explica que si uno ve una fotografía en la que una persona aparece con ropas propias de finales de los 90 y tiene en la mano un teléfono móvil de gran tamaño y con antena está claro en qué tiempo fue tomada la imagen. Pues en el análisis realizado de la fotografía ocurre lo mismo. Si lo que se ve en la pared son representaciones pictóricas con rasgos propios de un tiempo concreto, la datación está más o menos clara. «E non é un San Sebastián», añade. Aunque pretende ser renacentista la obra aún tiene rasgos anteriores, apunta. En cualquier caso afirma que «non é unha mala pintura para o que se facía en Galicia nese momento». El mural apareció detrás de un retablo que movieron cuando hacían el examen del templo, cuya restauración supera los 600.000 euros.