La tripulación del Armistice se amotinó en la ría de Corcubión

Crónica histórica | Los tripulantes estaban borrachos y tuvieron que ser reducidos por la Guardia Civil


El día 7 de noviembre de 1927 hacía su entrada en la ría de Corcubión un vapor que aparentemente en nada se diferenciaba de otros que frecuentaban la ría. El motivo de su arribada era debido al mal tiempo reinante en la costa y la necesidad de rellenar sus carboneras. Sin embargo, tenía una característica que lo diferenciaba: su casco no era ni de hierro ni de madera, sino que había sido construido en ferro-cemento, en su momento un sistema novedoso de construcción, aunque no demasiado exitoso.

El nombre del vapor en cuestión era Armistice, de bandera inglesa, y perteneciente a la matrícula de Londres, construido en ferro-cemento en el año 1919, en el astillero Ferro Concrete Ship Construction Co de Barrow In Furness.

Según informaciones de la época, su armador había decidido deshacerse de él, ya que debido a su inusual sistema de construcción era difícil conseguir tripulaciones dispuestas a embarcarse, y lo había vendido para ser utilizado como deposito flotante de carbón.

Para este viaje, el armador había conseguido contratar una variopinta tripulación de dudosa reputación. Estaba compuesta por 18 marinos bajo el mando del capitán Hogotedt.

Procedía del puerto de Cardiff y se dirigía hacia el muelle de Lobito (Angola) con cargamento de carbón, donde sería entregado a sus nuevos armadores y donde quedaría fondeado como pontón carbonero.

En la noche del día 10 de noviembre la tripulación del vapor, que se encontraba amarrado en la ría, se sublevó. Habían solicitado poder bajar a tierra, pero él capitán -conociendo la clase de personajes que tenía bajo su mando y con el fin de evitar problemas en tierra- denegó la petición. Aprovecharon el momento en que el capitán y el primer oficial habían bajado a tierra para dirigirse al puerto de la fábrica de carburos. Una vez ausentados de abordo, redujeron al segundo oficial, que había quedado al mando, asaltaron la cámara de oficiales rompiendo toda la documentación que se encontraron, asaltaron la despensa, donde se apoderaron del alcohol existente, y ocasionaron cuantiosos destrozos en el camarote del capitán.

Una vez encerrados el segundo oficial y los maquinistas, dieron buena cuenta del alcohol que habían sustraído de la despensa (según periódicos de la época, se llevaron hasta veinte botellas de Whisky, doce de licor Benedictine y otras más de diferentes tipos de alcohol), agarrando una monumental melopea y convirtiendo el vapor en un campo de batalla donde dieron rienda suelta a todo tipo de desmanes.

Ocho tripulantes detenidos como resultado

Cuando el capitán y el primer oficial regresaron a bordo, acompañados por el maquinista del vapor español Alberto, que habían conocido en el puerto de Brens y al que habían invitado a visitar su barco, comprobaron nada más pisar la cubierta en qué se había convertido el vapor de su mando. No tardaron en ser agredidos por los soliviantados miembros de su tripulación al percatarse de su regreso a bordo, por lo que, para evitar males mayores, decidieron tirarse al mar para escapar y avisar a las autoridades.

En el agua, fueron recogidos por un bote que se encontraba en las inmediaciones y se dirigieron hacia el puerto de Corcubión, donde solicitaron ayuda a las autoridades. Con el auxilio del cónsul inglés en Corcubión, del ayudante de Marina y con la colaboración de la Guardia Civil redujeron a los amotinados. Como consecuencia, fueron detenidos los tripulantes daneses L. Andersen, A Anglise Ingraret y Alistrop; los noruegos Glog Alsen, John Adrian y Johansen y los suecos Jorge Andersen y J Gellstron. Estos dos últimos resultaron heridos leves.

Todos ellos fueron desembarcados y conducidos a la prisión de Corcubión. Una vez embarcados los relevos de los tripulantes sublevados y reparados los desperfectos a bordo, el vapor zarpó el 17 de noviembre con destino al puerto de Lisboa, escala previa a su destino final en Angola.

El buque fue hundido por los ingleses en 1969

De 874 toneladas de desplazamiento, 62,48 metros de eslora y 8,75 metros de manga, la propulsión de este vapor estaba encomendada a un motor de triple expansión.

Su primer armador fue Walford Lines Ltd (Leopard Walford Shipping Ltd, Londres) quien fue su propietario desde 1919 a 1927.

En 1927 cambió de dueño, acabando en manos de la Cía de Combustiveis do Lobito (Angola) y pasando a denominarse Armisticio y se convirtió en un pontón carbonero en el puerto de Lobito.

En 1929 mudó nuevamente de propietarios, siendo su nuevo poseedor el Gobierno Colonial Portugués en Luanda. Su nombre pasó a ser General Paiva de Andrade, que lo mantuvo hasta 1936.

En 1936 cambió a manos inglesas, transformando nuevamente su nombre a SS Esmeralda, denominación que conservó hasta 1969. En este año, fue hundido por la armada portuguesa frente a la costa de Angol, tras haber sido declarado inservible. De este modo, se puso fin a 50 años de existencia.

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