A la central térmica de Meirama le quedan tan solo 72 horas de vida

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

ANA GARCIA

ECONOMÍA | En las instalaciones ya no queda carbón con el que alimentar la maquinaria

15 may 2021 . Actualizado a las 18:57 h.

El próximo martes, día 30 de junio, es decir, dentro de 72 horas, la central térmica de Meirama, propiedad de Naturgy (antigua Unión Fenosa), dejará de esta operativa tras 40 años de actividad de forma ininterrumpida. Esta planta, que puso a Cerceda en el mapa económico y social gracias a una elevada renta per cápita de Galicia, muy por encima de la media autonómica, tendrá que afrontar, cuando la multinacional obtenga los permiso de Industria, el plan de desmantelamiento, que conllevará una inversión de 13,7 millones de euros y un plan previsto de ejecución de entre 3 y 5 años, según los cálculos de la empresa.

En la multinacional ya diseñaron en su día un plan de adecuación de la plantilla, que prevé que casi 40 de los 77 empleados seguirán vinculados a la empresa, bien participando en los trabajos de desmantelamiento, bien reubicados en otros centros de trabajo de la compañía. El resto de los empleados en nómina se desvincularon, o lo harán en breve, mediante salidas pacatas, es decir, prejubilaciones.

En lo que se refiere a los trabajadores pertenecientes a empresas auxiliares, Naturgy hará lo posible para favorecer la contratación, tanto en los trabajos de desmantelamiento como en el desarrollo plan alternativo.

El que fue presidente del comité de empresa hasta hace pocos meses y representante de la CIG, Bautista Vega Tato, siempre defendió la viabilidad económica y técnica de la planta de Meirama. Alegó que los costes de producción del megavatio eran inferiores a, por ejemplo, a la generación de energía a través de las denominadas industrias limpias, debido al uso de un carbón de importación, de mejor calidad y poder calorífico que el denominado carbón nacional, y además, a un coste inferior.

El puerto y el ferrocarril

La merma en el empleo no solo afectará a Cerceda y al resto de la comarca de Ordes, sobre todo en lo que son los servicios externos y la industria auxiliar, sino también al propio puerto de A Coruña, a donde llegaba el carbón en barco procedente de Estados Unidos y Sudáfrica. En el comité de empresa calcularon en su día que con el cierre de la térmica se vería afectado en torno al 10% del empleo total que genera la dársena herculina. De hecho, Bautista Vega Tato apuntó ayer que en el complejo cercedense ya no queda carbón alguno para quemar. Un dato que sustenta este golpe económico es que la estación de San Diego se queda sin su principal cliente.

Y es que desde esta terminal ferroviaria, situada en las inmediaciones de la avenida del Ejército, se enviaban cada día hasta Cerceda entre 6.250 y 7.500 toneladas de carbón, con una facturación anual a favor del Puerto de 1,1 millones de euros.

El próximo martes la planta dejará de producir energía y con respecto al inicio del plan de desmantelamiento, en Naturgy señalaron que permanecen a la espera de tener la documentación aprobada y firmada por Industria para el inicio de los trabajos. El coste total de los trabajos ronda los 13,7 millones de euros y el plan de ejecución oscilará entre los 3-5 años. Posteriormente Naturgy construirá dos parques eólicos, que suman 70 megavatios, y algún que otro proyecto adicional, todavía en fase de estudio.

Adiós definitivo a un símbolo de la historia reciente de Cerceda

El cese de la actividad en la planta de Meirama supondrá el adiós definitivo a 40 años de matrimonio entre la central térmica y el Concello de Cerceda. Un matrimonio que, como todos, tuvo sus altibajos, pero que, en general, sirvió para sacar al municipio del ostracismo económico y social para convertirlo en un referente industrial en Galicia.