«Vexo unha camisa no Corte Inglés e fabrícanma en Portugal en varias tallas»

El feriante carballés Toñito Rodríguez lleva casi medio siglo en la profesión


carballo / la voz

Su abuelo Cayetano Rodríguez vendía en Paiosaco y otras ferias de la zona mantas militares y su padre, Felisindo Rodríguez Fuentefría, oro por la Costa da Morte, lo mismo en mercados que por las casas. Con estos antecedentes, Toñito tenía que ser ambulante y la saga continúa con su hija. Nacido en la villa de las burgas en 1959, lleva el comercio pegado al ADN y ahí sigue.

Cualquiera que frecuente las ferias desde Padrón a Mondoñedo pasando por Vimianzo, Sada o Cee conoce a este carballés arribado a la capital de Bergantiños con 12 años para no separarlo demasiado pronto de los abuelos ourensáns, que solo tenían una hija, después de que su padre se estableciera definitivamente en Carballo y se llevara con él a su mujer y a su hijo mayor.

Fue alumno del Fogar y del Alfredo Brañas, pero lo que le tiraba era la feria y aprovechó una enfermedad de su madre para hacerse con el puesto de ella. Se estrenó en Ponteceso y ese primer día vendió 2.000 pesetas de 1974 en marroquinería y bisutería. No volvió a estudiar.

El hijo de Felisindo se pasa la vida de feria en feria y de almacén en almacén, vendiendo y reponiendo, pero también buscando su propia mercancía para atender las necesidades de sus clientes habituales. «Cando compras as tallas son normalmente pequenas. Eu fago ata a 5 XL porque hai xente que ten moita barriga e non lle vai quedar apretado», explica. El sistema es sencillo y deja caer que es el mismo que utilizan grandes y conocidas cadenas. Él se inspira lo mismo en grandes almacenes que en tiendas de ropa procedente de China. A veces le gusta un modelo procedente del gigante asiático, pero no «a calidade da roupa». Lo que hace es ir a sus proveedores habituales en Portugal y encargar prendas con las mismas hechuras, pero distinto material porque allí tienes donde escoger. Lo mismo está un día paseando por El Corte Inglés y ve una camisa que le gusta. Solo tiene que comprarla y adaptarla a las necesidades de su cliente. «Ao mellor fago algún cambio para adaptala e pídoa en tódalas tallas», dice. Al parecer, lo que mejor vende está por encima de la XL.

Con casi medio siglo en el tajo ha visto casi cualquier cosa y probablemente sabe de ferias en Galicia más que cualquier otro. Lo respetan y eso que en ese ambiente se juntan distintos colectivos que en ocasiones tienen difícil la convivencia. No les están siendo fáciles las cosas con el covid-19 y sus medidas, porque en las ferias, sobre todo en las grandes, la organización depende de un equilibrio muy inestable que se ha conseguido con el tiempo. El coronavirus y sus medidas de alejamiento han hecho que volara todo eso por los aires y hay que recolocarse con las tensiones que eso acarrea.

Desplazados

Y no solo es cuestión de reordenarse, sino que, además, los han desplazado en algunos ayuntamientos. A Vimianzo no ha vuelto porque «puxeron a feira nun solar ao que ninguén quere ir», reconoce. No tiene problema. La lista de ferias que visita habitualmente es tan larga que parece más una lección de geografía y algunas son tan especializadas que ya tiene una mercancía concreta para llevar. «Na de San Lucas de Mondoñedo, que é o 18 de outubro, vendo montóns de paraugas», dice. Son comprados en China a través de un almacén en Portugal porque todo parece pasar por el país vecino. La razón de esa omnipresencia lusa en la mercancía de las ferias es clara. «Unha rapaza por traballar aquí non baixa de 800 ou 900 euros, pero alí ao mellor son 500», dice. Todo depende del coste de la mano de obra.

Ha aprendido montones de trucos con los años y vigila especialmente los paraguas. «Rouban moito con eles, sobre todo bisutería, deixan medio abertos e van botando neles», explica. En invierno reconoce que redobla la vigilancia.

Un «fenómeno» en los mítines de Núñez Feijoo

Toñito Rodríguez suele llevar pancarta a los actos

Toñito Rodríguez no es solo conocido en las ferias de Galicia, también lo es en los mítines de Feijoo. Asiste a todos los que puede. El es ese hombre tras una pancarta que suele poner: «Presidente, eres un fenómeno». Toda esa pasión tiene como origen el primer mitin que Feijoo ofreció en Carballo. «Eu sempre tirei máis polo PP e fun ao Pazo da Cultura a escoitalo. Non sei que dixo nun momento que me emocionei, levanteime da cadeira e berreille que era un fenómeno», explica. Tras el acto el ahora presidente de la Xunta se acercó a él y le devolvió el cumplido y ahí nació una relación que se ha ido manteniendo. Cada vez que puede ver a Feijoo, Tonito aparece con una pancarta, un cartel o una camiseta, donde siempre aparece la palabra «fenómeno». Se ha convertido en un código. «Non hai acto no que non lle bote dous ou tres berros. Agardo a que beba auga ou deixe de falar un momento». explica.

Ahora anda Toñito Rodríguez en reuniones con directores generales y otros cargos de la Xunta intentando representar a las 3.500 personas que viven en Galicia de la venta ambulante que tienen no pocos problemas con la vuelta a la actividad. Se queja de que se les exigen muchas más medidas que a otros sectores y recuerda que ellos trabajan al aire libre.

Eso es quizá lo más duro de la profesión. Las inclemencias del tiempo y estar siempre en la carretera montando y desmontando constantemente. Siempre expuestos. Nada que vez, sin embargo, con lo que era antes, cuando iba a todas partes en autobús y los seguía un camión en el que llevaban la mercancía. Salían por la mañana y pasaban todo el día en la feria. El transporte «ía deixando xente» por el camino. Ahora, con las furgonetas la cosa es más llevadera.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
17 votos
Comentarios

«Vexo unha camisa no Corte Inglés e fabrícanma en Portugal en varias tallas»