Fernando Pereiras: «La naturaleza es nuestro mayor valor»

Turismo a toda costa | El turismo ornitológico, puntal para la desestacionalización, está todavía por desarrollar


carballo / la voz

Andaluz de nacimiento, Fernando Pereiras de la Cal también es gallego y de la Costa da Morte, como él tiene dicho. Afincado en Muxía desde hace un tiempo, es toda una referencia a la hora de hablar de ornitología. «Trabajo viendo pájaros», explica. Lleva a cabo evaluaciones ambientales en parques eólicos ya construidos y también pone en marcha estudios previos para ver el impacto de estas instalaciones. A mayores, Pereiras dedica mucho de su tiempo a la observación por placer, una práctica que en el turismo que parece que va a venir tras el covid-19, el que busca la seguridad, la sostenibilidad y la salud, tendría mucho que decir. Él mismo ha escrito sobre los muchos beneficios que tiene echarse a la naturaleza: una liberación.

«Esta es una zona pobre a nivel de pájaros en general, dentro del ámbito de España, pero tenemos la gran suerte de que para ver lo que llamamos ‘rarezas’, la zona es un imán», dice Fernando. «A parte del covid o no covid, la naturaleza es aquí nuestro mayor valor, nuestro mayor patrimonio. Cuando voy con gente que me contrata para que haga de guía, o con amigos, a Reira, Vilán, Touriñán... ¡alucinan! Es nuestro valor y lo hay que fomentar, pero sin masificarlo, claro. Es una combinación delicada, un equilibro difícil», corrobora. Respecto al futuro hacia el que se va, comparte la idea de que este punto de inflexión debería de ser «una oportunidad tremenda» para que las Administraciones tomasen nota de lo que puede aportar el turismo ornitológico, de momento una opción «poco valorada y poco desarrollada». Un lugar tranquilo, con buena gastronomía, casas rurales, posibilidades de observación... y donde puede que en breve llegue a fraguar algún acuerdo con el barco Eureka que este verano hará rutas entre Muxía y Camariñas. La idea sería poner en marcha salidas al mar para avistar especies, algo que llevan tiempo persiguiendo.

Gaviota de Sabine, avistada a 15 millas del cabo Fisterra
Gaviota de Sabine, avistada a 15 millas del cabo Fisterra

Ingleses o alemanes acuden hasta estas latitudes para ver algo que, cuenta Pereiras, solo pueden ver aquí en toda Europa. Ni siquiera pueden hacerlo en Extremadura o Andalucía, mecas para la ornitología: «Solo se ven en barco y aquí, y son la Gaviota de Sabine y el Paíño de Wilson. Vienen a nuestras costas a alimentarse».

Paíño de Wilson, avistado a unas 15 millas del cabo Fisterra
Paíño de Wilson, avistado a unas 15 millas del cabo Fisterra

De ahí la importancia de tener esa infraestructura para dar respuesta a una demanda: «Quienes vienen a ver estas rarezas, por lo general, no vienen por un día. Vienen tres, cuatro... Lo sé por gente que me contrata todos los años. Se alojan, comen, cenan... Con ellos procuro hacer una mezcla, porque cuando voy de Ponteceso a Carnota, pues les enseño O Pindo. También los puedo llevar a Traba, para comer el mejor pan que hay en Galicia». Pone el foco en que, a nivel turístico, la ornitología tiene otros valores, como el de la desestacionalización, porque en esta comunidad la época fuerte para la observación es desde septiembre hasta febrero o marzo, y el de ir por itinerarios distintos «a los más típicos».

Pese a todo, este tipo de turismo, de momento, «no mueve prácticamente nada». «A menos que en Touriñán se ponga un observatorio de paso de aves marinas, que sería importantísimo; a menos que el Eureka empiece a funcionar y se hagan diez salidas con diez personas en cada una de ellas y sean cien personas para desayunar, comer, cenar, dormir... Es un conjunto de cosas», valora el ornitólogo, que también cita como Carnota o Louro como muy buenos destinos para la observación. «La laguna de Louro en determinadas épocas, la desembocadura de la piscifactoría de Lira, Caldebarcos... Más para abajo ya O Grove», detalla.

Se confiesa un «enamorado» de todo este entorno, de su clima y de sus valores: «Para mí todo esto es la clave del turismo». Desearía que, más allá de buenas palabras, que las hay, hubiese un empujón certero, aunque consciente de que habla de un nicho «tan sumamente pequeño y concreto» como es el ornitológico, estaría más que satisfecho «si a través de los pájaros se pudiese hacer una concienciación ambiental y más hoy en día, después de lo que ha pasado». «Es la única forma de asegurarnos que esto se mantenga y que pueda ir adelante. A través de la ornitología, inculcar medioambientalmente: sería la clave», cerciora.

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