Joaquín Carro, un joven corcubionés que ganó posición en tierras argentinas

luis lamela

CARBALLO

GALERÍA DE EMIGRANTES | Una nueva entrega de las crónicas de Luis Lamela

09 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Una de las actividades más comunes a las que se dedicaron los emigrantes gallegos en la Argentina, fue la de almaceneros. En su mayoría comenzaron de forma humilde, pero con sacrificio, dinamismo emprendedor y mucha constancia, llegaron a amasar hasta regulares fortunas, pequeñas o grandes, y que en la Costa da Morte, su origen geográfico, en aquel tiempo nunca hubiesen conseguido. Emigrando consiguieron mejorar sus propias condiciones sociales y económicas, y las de sus familias. No es que fuesen los más, pero los hubo, sin duda alguna. Uno fue Joaquín Carro, un individuo nacido en el municipio de Corcubión que emigró para la Argentina con 25 años, soltero, embarcando en A Coruña en el vapor Magdalena. Arribó al país sudamericano el 15 de agosto de 1898, y allí se dedicó a la actividad de almacenero, una ocupación con la que consiguió una relativa situación económica y social. Y ya sin los agobios y miedos de los primeros tiempos de emigración, Joaquín Carro colaboró con sus coterráneos cuando fue elegido en 1929 representante por el municipio de Corcubión en la Asociación ABC del Partido de Corcubión, en Buenos Aires. Allá, en tierras australes quedaron sus cenizas y las raíces de su descendencia.