Parte de la hostelería apuesta por subir la caña y el café para compensar pérdidas

En algunos foros ya se habla de un incremento inminente de entre 0,1 y 0,2 euros


Carballo / La Voz

La hostelería fue, sin duda, junto con el comercio minorista, uno de los sectores más afectados por la pandemia provocada por el covid-19. El coronavirus ha dejado su impronta en el mercado laboral, con 1.151 puestos de trabajo netos perdidos en dos meses: 497 en marzo y 654 en abril. Los ERTE masivos, los subsidios por cese de actividad... Fueron una constante y tras más de dos meses parada, la actividad empieza a recobrar vida. Eso sí, de forma tenue y muy condicionada por las restricciones fijadas por el Gobierno en las cuatro fases de la desescalada.

Las ayudas y subsidios, los créditos ICO, la derogación de las tasas por el uso de terrazas y otras congeladas, como la basura (solo en algunos concellos), no parecen haber surtido el efecto deseado, toda vez que son cada vez más los hosteleros los que plantean una subida generalizada de las consumiciones. En muchos casos sería la segunda, tras la efectuada en enero.

Los foros y los grupos de wasap, integrados por decenas de autónomos, se convierten estos días en una especie de termómetro para evaluar y calibrar estos aumentos de las tarifas. En definitiva, buscan alianzas y son muchas las voces que apuntan en esta dirección. Y dos serían las consumiciones más perjudicadas, a la vez que de las más demandadas por los clientes: la caña y el café.

Así, la caña subiría, según apuntaron varios autónomos entre 0,1 y 0,2 euros, hasta los 2 euros; y el café pasaría a cobrase a 1,2 euros tras un alza media de diez céntimos. También se plantean en estos foros la posibilidad de eliminar el pincho (o tapa) gratuito. Se trataría de una especie de tasa covid-19 con la que los empresarios pretenden recuperar una parte importante de sus pérdidas a costa del también afectado bolsillo del cliente.

Los que apuestan por la subida argumentan que solo pueden trabajar con la mitad de las mesas en las terrazas y el 40% del aforo interior y sin poder emplear la barra. Esgrimen además que llevan dos meses acumulando gastos, como el alquiler del local, y ahora deben asumir el pago de nóminas, agua, luz, impuestos... Cuando están trabajando al 50%. Y por último, entienden que deben hacer frente a un mayor gasto como consecuencia de la compra de geles y otros elementos de limpieza y desinfección de los locales.

Ahuyentar al cliente

En el otro lado de la balanza figuran aquellos autónomos que se niegan a subir las tarifas. Asumen que no es el momento de ahuyentar a un cliente que también sufre las secuelas de la pandemia, además de ofrecer productos que no son de primera necesidad y, por tanto, perfectamente sustituibles, como la cerveza del supermercado. De forma paralela argumentan que en dos meses no han tenido que hacer frente a las nóminas de los trabajadores, ya que estuvieron sujetos a ERTE, y que ellos han percibido el subsidio por cese de actividad. Y por último consideran que los concellos han abierto la mano para poder ampliar las terrazas -en Carballo son 40 los que lo han solicitado- además de que les han derogado algunas tasas, como la de las terrazas. Y lo más importante, no es el momento de hacer probaturas en pleno inicio de campaña estival cuando la incertidumbre económica sigue ahí, latente.

Pero como apuntó un hostelero carballés, que prefiere mantenerse en el anonimato: «Ao final cada un fará o que estime oportuno porque é o seu bar».

«Agora temos máis gastos»

Gonzalo Álvarez reconoce que el de los precios no es el único asunto que tiene pendiente de concretar la hostelería carballesa, pero es uno de los principales. «Agora temos máis gastos», justifica y añade, además que han estado dos meses sin poder abrir. De todos modos no hay nada concretado hasta el momento, más que nada porque de lo que se trataría es de establecer un precio mínimo. «Non é o mesmo un bar na Ponte que na rúa Coruña», explica.

La cuestión es que ya se han realizado propuestas y la del incremento de los precios no es la única. «Houbo quen dixo que o que había que quitar eran os pinchos, pero cada un sabe como ten que funcionar o seu negocio», explica el hostelero.

Todo, según dice, es cuestión de números. «Soben os gastos e ao final do ano o que hai é que intentar equilibrar cos ingresos que xa sabemos que van ser máis baixos», señala.

La cuestión podría resolverse hoy mismo si los empresarios del sector llegan a ponerse de acuerdo y establecer un precio mínimo de consumición.

«Gasto 5 euros al día en gel»

José Manuel Vázquez tiene muy claro dónde va el gasto a mayores que tiene en su establecimiento. «El litro de gel hidroalcohólico me cuesta entre 9 y 10 euros, más IVA, y tengo que reponerlo cada dos días, por lo que gasto 5 euros en cada jornada», explica. A esto debe añadir el líquido desinfectante para las mesas cada vez que cambia de clientela y todo va sumando.

Explica que otra posibilidad es incrementar lo que se cobra por la consumición en la terraza. Normalmente, explica, se podría aplicar un 10 %, algo muy normal en las ciudades. De todos modos, cree que el aumento de los precios es algo que habría que pensar con detenimiento, sobre todo por el tipo de clientela. «Aquí no tenemos turistas, es gente local y de confianza, con lo que se hace más difícil subir».

Destaca la importancia que están teniendo estos días las terrazas, que gracias a la ley antitabaco son muy habituales incluso durante el invierno. Recuerda que hace muchos años, durante las fiestas, sí se incrementaba el precio de la consumición en el exterior del local.

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