El primer sábado de terrazas animó algunas zonas de costa

Hosteleros consultados destacan la buena aceptación de las normas. «Non queda churrasco», dice un carnicero desde Carballo


«Este era a primeira fin de semana na que a xente podía reunirse coa familia, e iso nótase», aprecian desde el establecimiento hostelero caionés Asteria, que reabrió sus puertas este pasado viernes, aunque llevaban dos semanas sirviendo a domicilio como alternativa para afrontar los gastos fijos que existen por más que el local permaneciese cerrado, informa su responsable.

Ayer, de no ser por el estado de alarma imperante, por las restricciones de aforo y por las necesarias medidas de higiene y seguridad, el buen ambiente que había en la localidad recordaría al de un sábado de primavera, como también consideran desde Furna Atlántica, local ubicado asimismo en Caión y cuya terraza está abierta igualmente desde el viernes, ofreciendo además reparto a domicilio y servicio de recogida en el propio restaurante.

Ambos negocios situados en el paseo marítimo, quedaban ayer resguardados del nordés de estos días que en el otro lado de la península caionesa exigía «un plumífero e ata unha chaqueta de neve», y eso se notó en la afluencia. «Hubo bastante ambiente, ya por la mañana, y para comer se ocuparon todas las mesas que instalamos», comentan desde Furna. En el paseo se notaba la presencia de visitantes de otras localidades (el límite es la provincia).

Responsables de los dos negocios coinciden en la buena acogida de las normas por parte de los clientes, tanto en las distancias como en la necesaria espera para sentarse en las mesas o para ir al baño. Algunos optan por llevarse sus consumiciones. Había cierto miedo a la masificación, pero no ha sido así, aunque aguardan más movimiento para hoy: es domingo, el sol lucirá y no soplará el viento. «Co aforo limitado, pero agora mesmo teño a terraza petada», corroboraban desde el Leño malpicán a media tarde. También desde allí reseñan un respeto casi generalizado a las normas. Las terrazas tiraron por tanto de visitas a estas zonas, pero no solo pesaron ellas en la afluencia: «Aquí en Fisterra terrazas non temos moitas abertas de momento, pero eu fun ao faro e vin moitos moteros. E no párking de caravanas privado había polo menos unas dez», comenta el teniente de alcalde, Xan Carlos Sar. La gente, parece, tenía ganas de calle, de los reencuentros permitidos en la fase 1 de la desescalada del covid-19.

Carlos Padín: «Non queda costela de tenreira, non queda churrasco»

El fin de semana se disfrutó con cierta tranquilidad en la Costa da Morte. En Laxe, un pueblo costero que suele recibir muchas visitas, había ayer por la tarde un ambiente tranquilo y con la gente guardando las distancias. Solo un nutrido grupo de moteros rompía las normas formando dos grupos de más de diez personas sin guardar las distancias obligadas y sin mascarillas. En Carballo, el fin de semana debió de animar los churrascos familiares y de amigos al aire libre. Contaba a última hora de la mañana el carnicero Carlos Padín que «case parece San Xoán: non queda costela de tenreira, non queda churrasco, non queda criollo». Padín cree que la gente «necesita saír» y quedar «cos amigos», pues así se lo fueron manifestando la clientela.

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