El Gobierno frena a última hora la reapertura del mercado carballés

El Concello había habilitado espacio para 60 expositores, una separación de 4 metros entre puestos y 6 de ancho de pasillos


CarbaLLO / lA vOZ

Estaba todo listo y dispuesto para que el mercado de Carballo regresa hoy a la plaza del Concello después de dos meses de cancelación por el covid-19. Concello y Policía Local habían diseñado un plan de trabajo para controlar las aglomeraciones y limitar el acceso de clientes y autónomos. Pero a última hora de la tarde de ayer llegó el jarro de agua fría. Desde la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña se alertó al Ayuntamiento de que no podía celebrarse el mercado al aire libre. El motivo que le argumentaron al alcalde, Evencio Ferrero, es que la Xunta de Galicia no tiene competencias ahora mismo para dar autorización a la celebración de estos mercados al aire libre. Y eso que ya se habían celebrado ferias en Ordes o Betanzos, por citar dos ejemplos.

El regidor trató de convencer a los representantes de la Guardia Civil de que el Ayuntamiento cumplía con los requisitos establecidos en las diferentes fases de desescalada. Pero en el instituto armado insistieron en que las competencias en la materia le corresponden a la Delegación del Gobierno y no a la Xunta y, por tanto, el mercado seguirá cancelado sine die. Es decir, este domingo tampoco se prevé que se pueda celebrar. Al cierre de esta edición, los funcionarios trataban de localizar a los 60 autónomos que iban a hacer acto de presencia hoy, a las partir de las siete de la mañana, para evitar que hagan un viaje en vano.

Como en vano también fue el trabajo del Concello para tenerlo todo listo y dispuesto a primera hora de la mañana de hoy. Ayer incluso empleados de la brigada de obras estaban pintando los espacios en los que se iban a habilitar los puestos y los pasillos

«Doume por satisfeita se non me colle o bicho»

Con la tinta aún caliente de la resolución de la Consellería do Medio Rural autorizando los mercados de productos agrícolas con estrictas medidas de seguridad, Ordes estrenó su nuevo modelo ocupando buena parte de la explanada del Campo da Feira con apenas diez puestos, que ayer comercializaron plantones de múltiples productos, sobre todo de distintas variedades de pimientos, cebollas, lechugas y tomates.

El buen tiempo acompañó, pero la clientela fue escasa, ya que muchos desconocían que el mercado estaba abierto y eso, lógicamente, se tradujo en las ventas, aunque, como en toda feria, el balance fue muy desigual. María Vázquez Torres acudió a la llamada ordense desde Carballo cargada de mercancía, energía y un buen lote de productos sanitarios y de desinfección. «A cousa podería ir mellor, pero vir hoxe a Ordes foi case unha sorpresa, colleunos a todos sen acabar de preparar ben todas as cousas sanitarias que recomendan, porque temos que vir ben equipados, por seguridade», relata.

María y las dos personas que acudieron con ella a Ordes tras semanas de parón tenían el puesto más importante del mercado, y también uno de los más concurridos. Hoy preveía que la jornada en Carballo les resultase más productiva, ya que este es su principal punto de venta. Y los próximos mercados agrícolas de Cee de este domingo, y el de Santa Comba. Pero no podrá ser

«Perdín bastante planta por non poder vender ata agora, pero é peor enfermar, eu doume por satisfeita se non me colle o bicho», afirma con optimista sonrisa. Esta productora confía también en que la pandemia traiga consigo la concienciación de que disponer de tu propio huerto puede ser muy útil: «Eu penso que a xente vai empezar a plantar un pouco máis, porque, coa crise que se nos vén enriba, imos botar de menos non ter algo que plantar, non xa por ter produtos na casa, tamén pola calidade e porque sabes o que comes».

María José Brandón: «Fue todo apuradito, no nos podemos quejar»

x. a / A. G.

Es una vendedora que lleva mucho tiempo presente en el mercado de abastos de Carballo

María José Brandón Fraga es una vendedora que lleva mucho tiempo presente en el mercado de abastos de Carballo. Es de esas personas que cree que quienes de verdad lo pasaron mal son los que enfermaron y sufrieron directamente el coronavirus. Por eso no quiere quejarse de nada. En sus respuestas deja entrever que el desierto del coronavirus dejó poco provecho en el comercio. En cuanto a su negocio en la plaza carballesa dice que «fue yendo. Fue un poco apuradito, no nos podemos quejar de nada. Con las cosas que hay, nada», calibra. Así que las ventas fueron «poquito a poco», lo cual parece querer decir podían haber sido mucho mejores. Durante el estado de alarma continuó con sus ofertas habituales dentro de su amplia gama de frutas y verduras. Continuó vendiendo de todo. Está, eso sí, muy contenta con la demanda domiciliaria. Una modalidad que incrementó mucho su actividad, en un 30 % o más. En el puesto son tres personas y una de ellas ya se dedica a servir a domicilio directamente. «Sí fue muy bien, aumentó muchísimo, gracias a Dios», explica. «Nunca tal cosa vimos», agrega. Con la desescalada hay más gente en el mercado y mejor ambiente. «Ahora se ve que la cosa está más calmadita», apunta. De todos modos, muchos vecinos de Carballo siguen pidiendo el servicio a domicilio. «No quieren salir», comenta María José.

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