Un sacerdote encantador

manuel castiñeira

CARBALLO

Manuel Castiñeira cuenta la historia de su hermano, Lorenzo, el expórroco de Lires

06 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ese rostro alegre, de mirar tan sugestivo, nos resulta familiar. El año pasado celebraba, por estas fechas, su boda sacerdotal de diamante y ahora festejaría su cumpleaños. Pero Lorenzo, tan querido, se nos ha ido para siempre.

Había nacido en Xaviña (Camariñas) en una época muy difícil. Tres años tenía cuando se inicia la Guerra Civil; y, seguidamente, la Segunda Guerra Mundial. Con estos antecedentes, Lourenciño ingresa en el Seminario de Santiago a los 14 años. Su padre y su maestro lo animaban, viendo su inteligencia y bondad. Pero, a los cuatro años de estudio, muere su padre, modesto labrador y único sostén de la familia.

Vendrán unos tíos de América. Y aconsejarán llevarse a Lourenciño para Buenos Aires, porque allí, decían, se ganaba mucho dinero. ¿Dejaría Lourenciño los estudios, su madre viuda, su hermana y su hermanito de 6 años? Su decisión fue firme: seguir en el Seminario, marcando así su destino y el de la familia.