El sector turístico de la zona se siente perjudicado por la gestión del covid-19

Las dimensiones de los establecimientos harán imposible que abrir llegue a ser rentable y crecerá el endeudamiento

José Manuel Castro regenta el D'Luxe en Carballo
José Manuel Castro regenta el D'Luxe en Carballo

carballo / la voz

Incertidumbre es la palabra que más veces repiten los empresarios del sector turístico de la Costa da Morte, incluso ahora que el Gobierno ha dado a conocer el calendario de la desescalada. Han pasado de unas perspectivas muy brillantes a la nada absoluta y ahora se enfrentan a una reapertura que, según los especialistas, solo traerá un rosario de cierres y endeudamiento para los que abran.

La asociación de profesionales del sector, APTCM, considera que la zona está siendo perjudicada por el tipo de negocios, pero también por la clientela. Al tratarse de establecimientos pequeños, el aforo está tan limitado que resulta imposible que la vuelta al trabajo sea rentable. Además, en esta época, la hostelería se nutre de los peregrinos y de los que hacen el Camiño dos Faros. Se trata de visitantes extranjeros que no podrán llegar. Tampoco los de otras provincias en las fases más tempranas, lo que dejará la comarca sin su clientela tradicional.

Pablo Canosa, presidente de la entidad, apunta además el problema que supone la paralización de los ERTE en cuanto comience la desescalada. «Imos ter que asumir o custe do 100 % do persoal cun 30 % dos ingresos», señaló Pablo Canosa. Para buena parte de los negocios esto es inviable.

Pero el problema no se circunscribe al sector turístico, que es muy transversal en la zona. De él dependen desde empresas cárnicas y de distribución de mercancías hasta la construcción, que tenía contratadas muchas reformas para iniciar la temporada, que en la Costa da Morte arrancaba con el puente de san José.

Los hosteleros demandan que se tengan en cuenta las características de los establecimientos de la zona. Consideran que no se pueden aplicar los mismos criterios en Benidorm que en Muxía.

Especialmente complicado lo tienen los albergues, que han proliferado en la zona, puesto que las posibilidades de alojamientos bajan al mínimo.

Para muchos establecimientos terminará siendo más rentable simplemente no abrir las puertas. Así lo dicen varios propietarios. «Nunha casa de turismo rural con seis habitacións e só unha ou dúas ocupadas no podes cubrir gastos», dice Pablo Canosa, quien considera que esta será una situación generalizada en la zona, donde la mayor parte de los al

ojamientos tienen muy pocas habitaciones.

«Buscamos saídas, como menús para empresas»

El Río Sil es uno de los pocos establecimientos de la zona que está abierto. Acoge a trabajadores que están obligados a desplazarse, normalmente técnicos de empresas de mantenimiento y reparación para servicios esenciales. Sirven comidas solo a los que están alojados, pero eso no es suficiente para mantener la actividad. «Buscamos saídas, como menús para as empresas», dice Marcos Seoane. Se trata de encontrar alternativas para hacer frente a la situación. A partir del lunes podrán entregar comidas en el local.

«Isto non é Canarias, non se pode abrir por un terzo da terraza»

José Manuel Castro regenta el D’Luxe, un local con una gran terraza en Carballo. Ya ha decidido que no abrirá el día 11. «Teño 8 empregados, nun ERTE que aínda non cobraron, para atender a 15 clientes que son os que poderán estar. Non ten sentido ningún», dice. Este verano debía abrir un nuevo establecimiento en A Silva, con restaurante, pero no lo hará. «Imos continuar coas obras moi a modo, con moito tempo. Abriremos para a Feira das Nenas do próximo ano. Non quero que me digan o que teño que facer no meu local», dice.

También considera que no puede ser rentable el sistema elegido por el Gobierno y cree que se perjudica a la zona. «Isto non é Canarias, non se pode abrir por un terzo da terraza», dice el empresario.

Si no cambian las especificaciones del Ejecutivo, tendrá que hacerse cargo de los salarios y la Seguridad Social de sus empleados a partir del día 11, aunque no ingrese nada.

Además, señala que le están obligando a cambiar su negocio. «Abrimos ás 7 de mañán para os traballadores. Servimos moitos cafés na barra. Ningunha de estas persoas vai sentarse nunha mesa. Ademais, pretenden que empecemos ás 9 ou as 10 e ese non é o noso horario», señala el hostelero.

«Poderei aguantar tirando dos fondos para melloras»

Pablo Canosa tienen varios establecimientos hosteleros. Asegura que muchos empresarios de la comarca no podrán mantener su actividad por la crisis provocada por la gestión de la pandemia. No será su caso. Pablo Canosa calcula que podrá resistir durante un tiempo echando mano de ahorros y también de los fondos de la empresa para la realización de mejoras, inversiones que ya no podrá realizar. Él hizo un ERTE, al igual que el 90 % de los establecimientos de la zona. «Non hai empresa que poida resistir», dice.

«Xa comprei unha máquina de ozono para desinfectar»

El establecimiento de Bea Verdes aún está en obras. Lo tendrá listo en verano y espera que el sistema de alojamiento por el que optó quede al margen de las medidas por el coronavirus. «Son casas individuais, para familias, polo que non haberá contacto», dice. No tiene más espacios compartidos que una pequeña cafetería, solo para los alojados, además de una piscina al aire libre, por lo que las limitaciones serán muy escasas, Es optimista con respecto al futuro. Se ha comprado una máquina de ozono para desinfectar.

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