Las conserveras y las tiendas de aldea aguantan el tirón de la crisis

El comercio de proximidad y la comida hecha son soluciones en el confinamiento


carballo / la voz

Como en toda crisis, el sector de la alimentación es el que mejor está aguantando el tirón, aunque en esta ocasión es el confinamiento doméstico el que marca la diferencia. Las ventas de aquellos productos que habitualmente se consumen en casa están aumentando y las que dependen de la hostelería se han desplomado. La limitación de los movimientos también ha hecho que muchos descubran, quizá a la fuerza, el comercio de proximidad. El súper de Buño ha visto crecer su clientela, tanto que hasta acudieron a comprar desde Carballo. «Viñeron por papel hixiénico e outras cousas porque aquí non había tanta concentración de xente», explica Luis Santiago. Si antes vendían una caja de lechugas a la semana, ahora piden una todos los días.

Lo mismo ha sucedido en Cerqueda. Sara Villar ha notado que se han incrementado las ventas. Últimamente se nota mucho la demanda de cerveza. «Como non poden ir ao bar teñen que tomala na casa», explica. Esta bebida ha sustituido en el liderato de los productos más demandados en la pequeña tienda al papel higiénico.

Industria

A nivel de industria, son las conserveras las más beneficiadas. El presidente del grupo Calvo, Luciano Calvo, señaló ayer que las ventas de latas de atún han ido en aumento. De hecho, indicó que las cincuenta personas contratadas han sido destinadas para reforzar lo que denominó el cuarto turno de trabajo: «El de los sábados, domingos y festivos» con el objetivo de atender toda la demanda: «El atún se ha convertido con la crisis del coronavirus en una especie de producto refugio en el sector de la alimentación y su demanda está en aumento». Luciano Calvo también dijo que pese a este repunte en la demanda de túnidos, «no hay problemas de abastecimiento».

Andrés Cerdeiras, gerente de Cerdeimar, en Camariñas, indicó que las ventas regulares a grandes distribuidoras (supermercados e hipermercados) aumentaron un 23% desde que saltó la crisis sanitaria, aunque, por el otro lado, disminuyeron lógicamente las destinadas a la hostelería. Con respecto al futuro a muy corto plazo, Cerdeiras explicó que las previsiones empresariales es que los aumentos en las ventas a la gran distribución compensen las caídas en la hostelería: «Nuestra previsiones es que quedemos en una situación equilibrada, es decir que ni ganemos ni perdamos», vaticinó.

Por su parte, Eduardo Salgado, gerente de Frutas Salgado, empresa situada en el polígono de Vimianzo y con 11 personas en nómina, comentó que las ventas aumentaron «entre un 10 y un 15%» desde que arrancó la crisis sanitaria «gracias, en gran medida, al comercio de proximidad, es decir, las clásicas tiendas y ultramarinos de toda la vida, que estos días venden más». Y este incremento de la facturación se ha logrado pese al cierre de sectores claves como «la hostelería o los centros educativos». Lo que sí empiezan a sufrir en Frutas Salgado es un problemas de abastecimiento de algunas variedades frutícolas, «sobre todo cítricos», por los estragos que el coronavirus está causando en toda la zona del Mediterráneo, lo que ha obligado a la empresa a modificar, incluso, sus tradicionales hoja de ruta: «Ahora también cargamos y hacemos repartos los lunes cuando antes lo hacíamos solo los martes y los viernes», dijo Eduardo Salgado.

También tiene más demanda doméstica la leche fresca. José Manuel Rial, de Granxa Moreira, reconoce que el cierre de la hostelería y los colegios ha hecho caer un 30 % las ventas, pero que ahora tienen más clientes a domicilio y que los que ya tenían consumen más.

La fábrica de empanadas de Carballo tiene que despedir a la mitad de su plantilla

En la carballesa Costumes Galicia, que se dedica a la fabricación de empanadas artesanas, se han decidido directamente por el despido de la mitad de la plantilla. Así lo confirmó el empresario, Paco Fraga: «O noso mercado é a hostalería de Madrid, que xera a metade da nosa facturación; e outra cuarta parte, Cataluña. Con todo pechado apenas temos carga de traballo». Y añadió: «Tiña apalabrada a contratación dunha sétima persoa e de súpeto vinme na obriga de despedir a tres traballadores temporais. A miña idea é que, segundo, se vaia recuperando a actividade chamarémolos». El único consuelo actualmente de Paco Fraga es que «a empresa no ten débedas nin hipotecas, polo que a súa situación financeira é boa. Tamén é o único que nos salva»

Cárnicas Domínguez

Por su parte, el gerente de la empresa Cárnicas Domínguez, Vicente Domínguez, confirmó que tendrá que hacer «si ou si» un expediente de regulación de empleo temporal para la práctica totalidad de la plantilla: «Afectará a 28-29 traballadores dos 34. Deixaremos a 5 ou 6 para atender os pedidos que vaian xurdindo e o resto veranse afectados polo ERTE ata que remate esta situación». Vicente Domínguez argumentó la medida: «O 83% da nosa facturación procede da hostalería, polo que a baixa de ingresos virá dada por esa porcentaxe».

Pan fresco, pero embolsado

El temor a que el pan pudiera transmitir el coronavirus, al ser tocado por una persona infectada, ha hecho caer las ventas un 25 %. En Pan Ignacio, de Vimianzo, entendieron los temores de la población y le han hecho frente extremando las medidas de precaución. Todo lo que se vende está embolsado. Así se puede ver a las dependientas del despacho del centro de Cee. Los especialistas remiendan lavar todos los productos después de adquirirlos, pero con el pan eso no es posible y como se consume directamente, la medida del embolsado da seguridad

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Las conserveras y las tiendas de aldea aguantan el tirón de la crisis