Cipriano Castreje: «Hay millones de actos médicos perfectos y miles que no lo son y no se denuncian»

El letrado fisterrán pretende trasladarle a las instituciones una serie de cambios para mejorar la seguridad clínica


cee / la voz

El abogado fisterrán Cipriano Castreje Martínez (1959), especializado en derecho sanitario, ha puesto en marcha la asociación El Defensor del Enfermo, con la que pretenden luchar contra lo que consideran una sucesión de errores evitables en los partos.

-¿Cómo trabajan?

-Nuestro despacho, Castreje & Co, es un despacho de abogados multidisciplinar que lleva fundamentalmente derecho de daños: desde que se caiga un avión o se hunda un petrolero hasta accidentes de tráfico, accidentes laborales y, sobre todo, derecho sanitario. Cualquier actividad médica que genere un daño, a un paciente a otra institución o lo que sea. A su vez, hace unos cuantos meses creamos la asociación El Defensor del Enfermo, que es algo completamente autónomo al despacho. No lleva quejas de pacientes, ni reclamaciones ni absolutamente nada de eso. Lo que hace es proponer cambios legislativos, sugerencias a partidos políticos, a la agencia de medicamentos, a las distintas instituciones...

-¿Qué proponen?

-Modificaciones de la sanidad privada, que se cambie el modelo asistencial de primaria, en cuanto guardias médicas, que se trabaje el tema de las exclusividades: que se regulen muchísimos aspectos que nosotros consideramos que perjudican al paciente en general y a la calidad de la asistencia sanitaria. Nosotros no dudamos que la sanidad pública tiene unos medios impresionantes y que, además, lo que hace habitualmente es intentar reparar las cafradas, entre comillas que se cometen de forma imprudentes, negligente, por mala praxis o mala suerte en la privada, porque carece de recursos. Está resolviendo unos problemas de la sanidad privada que, además, cobra directa o indirectamente de lo público porque hay muchos funcionarios que tiene la opción de elegir la sanidad que se le presta en función de un concierto.

-¿Por ejemplo?

-Imagina que se produce una mala praxis en un parto en un centro privado, que genera un severo daño cerebral en un recién nacido y, automáticamente, hay que llevarlo a la pública porque es la que tiene los recursos. O los accidentes de tráfico que se están derivando de forma masiva a la privada. Eso hay que regularlo de alguna manera.

-¿Cómo constatan ustedes esta realidad de la que hablan?

-Nosotros estamos constantemente recibiendo, por así decirlo, el lado malo de la práctica sanitaria. No nos cabe duda de que hay millones de actos médicos cada día que son perfectos. Igualmente tampoco nos cabe duda de que hay muchos miles de actos médicos todos los días que no se denuncian a pensar de que no son los más adecuados y que generan daño. Se denuncian una mínima parte porque alguna gente tiene información o sale muy cabreada, porque ni siquiera se le piden disculpas

-¿Cómo piensan actuar?

-La asociación está debidamente registrada, pero empezará a funcionar activamente en la próxima legislatura. Consideramos que ahora mismo no es el momento por no solapar la función del despacho, pero ya desde ahora mismo estamos haciendo una labor previa de investigación para en un futuro inmediato ponerla encima de la mesa de los parlamentarios.

-¿Cuáles son las situaciones más graves que han detectado?

-Uno de los temas que nos llama poderosamente la atención es la cantidad -y digo cantidad porque que haya uno ya me parece mucho- de recién nacidos que o fallecen en el momento del nacimiento, a los pocos días o nacen con severos daños cerebrales o mueren intraútero después de llevar un embarazo perfectamente normal.

«Lo paga una familia que queda destrozada para siempre»

Castreje cita numerosos casos de consecuencias fatales.

-¿Qué consideran ustedes que está fallando?

-Lo que no es de recibo es que un feto venga perfecto en la semana 39, la 40 y la 41 y cuando la madre se pone de parto empiecen los problemas. O hay una falta de vigilancia, o se produce un error en la monitorización, o se espera demasiado para tomar decisiones en situaciones de riesgo, o se quiere evitar la cesárea a todo trance porque hay que cumplir unas estadísticas. Cuando hay medios más que suficientes para poder evitar ese daño

-¿Cómo lo sustentan?

-En los últimos meses nos hemos encontrado con prematuros que han fallecido de una forma realmente extraña y estamos estudiando su historia clínica, fetos que el registro era completamente anómalo, claramente indicativo de cesárea o de tomar decisiones para aclarar si iba a generar un severo daño al recién nacido. Tenemos un montón de casos en los últimos años del feto muerto o el segundo gemelo con severos daños cerebrales gravísimos: ceguera, sordera, tetraplejia... No puede ser que un feto que viene perfecto en el último momento, cuando deben estar ahí los Messi de la obstetricia, sea por saturación -que ojalá la hubiese porque nazcan niños en Galicia es una buena noticia-, por carga de trabajo o por lo que sea se les vaya de las manos. Ese es nuestro punto de vista.

-¿Y en qué lo basan?

-Nuestro punto de vista está amparado por informes periciales de especialistas con muchísimos años de experiencia que dicen que no se han seguido las guías clínicas, que ha habido pasividad, rutina... que no se han tomado las decisiones en el tiempo adecuado, etcétera, etcétera. Eso está generando que fetos que venían bien fallezcan y tenemos casos en Lugo, tenemos casos en Vigo, en Cee y ya estamos hartos. Nuestra voz es la voz de la impotencia que nos transmiten los padres, porque quien lo paga es una familia que queda destrozada para siempre. No estamos hablando de un hecho luctuoso por un accidente de tráfico. Estamos hablando de profesionales que conocen su trabajo a la perfección, lo suelen hacer, y que por pasividad, rutina, desidia, sobreesfuerzo, sobrecarga o lo que sea, no lo hacen. El día 6 hubo la vista y fallo de un caso de un niño de una funcionaria pública que había elegido la opción de un servicio sanitario privado. Ese niño venía perfecto, pero perfecto, y el momento del trabajo de parto se produjeron una serie de eventos que han determinado que ese niño naciera sordomudo, ciego, paralítico cerebral. Imagínate la ilusión de esos padres que esperan a su segundo hijo y tienen en su casa a un paralítico cerebral de por vida porque alguien, según una sentencia de un juzgado, ha cometido un error.

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