Portadores de proyectos


Director de EFA Fonteboa

Hace unos días, Claude Richard, experto francés en desarrollo rural, decía que no hay territorios sin futuro, sino territorios sin proyecto y para que esto no sea inexorable, apuntaba, necesitamos que haya portadores de proyectos. Y, aplicado a nuestras comarcas, tal vez esa sea la raíz del problema: la pérdida progresiva de población y que el tejido empresarial se vaya debilitando, a la vez que mantenemos desaprovechados los recursos.

Los portadores de proyectos serían los jóvenes, formados en contacto con la realidad de su entorno y que descubren las posibilidades del mismo para aprovechar los recursos, con frecuencia infravalorados, e iniciarse en proyectos que generen empleo y sostenibilidad. El forestal es un ámbito paradigmático de estancamiento. Según datos de la Asociación Forestal de Galicia, el 69% de la superficie de la comunidad está a monte (el 27,5% arbolado con gestión, el 19,5 arbolado sin gestión y el 22% terrenos improductivos), del que solo se explota con un plan de gestión una exigua tercera parte.

El monte ha sido la reserva monetaria de muchas inversiones, pero que a día de hoy, en bastantes casos por el abandono, el absentismo y la falta de gestión forestal, ha perdido tal función, pues con 1,6 millones de propietarios (el 30% desconocidos) y 11 millones de parcelas agrarias no resulta fácil sacar todo el potencial productivo de tanta superficie dedicada y abandonada a monte. Desde la Administración hay el empeño de revertir la situación: hacer una ordenación forestal para que los montes sean cada vez menos problema y más un recurso, siempre que se haga una gestión adecuada, por ejemplo por medio de las Sociedades de Fomento Forestal. La industria maderera, a pesar de las limitaciones derivadas de la falta de ordenación forestal, está presente, generando empleo y riqueza, que podría ser mayor si fuéramos capaces de promover una silvicultura basada en la bioeconomía para mitigar el cambio climático. El aprovechamiento maderero ofrece otras oportunidades, ademas de valores intangibles como la biodiversidad, pues el futuro del rural dependerá de su capacidad de generar valor, a partir de una gestión eficiente y con una industria que tire del eslabón productivo y así mejorar la competitividad del sector. Esto se conseguirá con formación e innovación, con portadores de proyectos capaces de generar riqueza en la cadena de valor para pasar de los territorios sin futuro a los territorios con proyecto.

Por Luis García Director de EFA Fonteboa

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