Trigo y centeno, los mejores cereales para compaginar con las frondosas

La Cátedra do Pan reconoce un estudio que evalúa cómo se desarrollan distintos cultivos cuando crecen en sombra


redacción / la voz

Los efectos del cambio climático están ahora en boca de todos. Pero hay equipos de investigación como el departamento de Producción Vexetal del Campus Terra, dependiente de la Universidade de Santiago (USC), que se han puesto en guardia hace tiempo para que las consecuencias sobre los cultivos no cojan por sorpresa a los agricultores y ganaderos gallegos. De ahí que, dado que a partir de unos 35 grados de temperatura hay cereales que no desarrollan el grano, hayan comenzado a estudiar qué especies se adaptarían mejor a la hora de tener que crecer en condiciones de sombra. Incardinado en esa línea de investigación está el trabajo fin de grado del ingeniero agrícola y agroalimentario Rafael Abad, un estudio galardonado hace unas semanas con uno de los premios de la Cátedra do Pan e do Cereal Da Cunha. Su estudio trató de discernir cómo era el desarrollo de distintas especies o variedades de cereal bajo diferentes condiciones de sombra. Su veredicto: El trigo y el centeno son los mejores cereales para compaginar con las frondosas.

Porque el trabajo realizado por Abad, coordinado por los catedráticos María Rosa Mosquera y Antonio Rigueiro, y la doctora Nuria Ferreiro, tiene aplicación práctica. ¿Dónde? Por ejemplo, en nuevas plantaciones de frondosas para producir madera de calidad, un bien cada vez más solicitado en sectores como el de la construcción. «Nas plantacións de nogueiras ou castaños para madeira de calidade tardan entre trinta ou corenta anos en ter rendibilidade. Entón pódense aproveitar as rúas que quedan entre árbores para facer plantacións de real e ir sacando un rendemento nos anos nos que medran as árbores», explica Abad.

La idea del trabajo giró en torno a la elaboración de un catálogo de cereales compatibles con la implantación de un modelo agroforestal silvoarable con especies como nogales híbridos o castaños.

Tras meses de estudio ha logrado concluir que el trigo muestra «unha boa produtividade e calidade para o seu uso forraxeiro e para a produción de gran. O que fai o tratamento de sombra neste caso é unha menor diminución da súa capacidade para espigar e desenvolverse en comparación co centeo». Además, añade, este trigo «ten máis proteína e fósforo».

El centeno cultivado en sombra también tiene mayor proporción de proteína y fósforo. ¿Por qué? Por su desarrollo más lento de lo habitual dado que, «aínda que mostrou unha boa produtividade e calidade para uso forraxeiro, o tratamento de sombra fixo baixar a súa capacidade para espigar». Lo que parece que no alcanza tan buen resultado es el maíz.

Contra el cambio climático

Pero además de todos esos resultados, la investigación muestra como la integración de cultivos leñosos con otros de tipo agrícola aportan más resistencia frente al cambio climático. Además, dotan al bosque de una mayor protección frente al fuego. Por no hablar de los beneficios económicos que pueden aportar a corto plazo a aquellas personas que se deciden por realizar una plantación ordenada de especies arbóreas para el aprovechamiento de maderas nobles.

En definitiva, como resume el trabajo, estos aprovechamientos combinados son una «forma de xestión sostible do territorio».

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