El Bergantiños-Sevilla arrancó dos horas antes

En un día de perros, se vio un despliegue de aficionados como nunca antes en Carballo


La Voz / Carballo

El partido del Bergantiños-Sevilla arrancó dos horas antes en Carballo. Hubo un despliegue impresionante alrededor del Centro Comercial Bergantiños. Quince autobuses aguardaban por los cientos de aficionados (cerca de 4.000 en Riazor) que arroparían al equipo. A estos se sumaron otros tres llegados desde Cee, promovidos por el Unión Club Cee de fútbol.

La lluvia animaba a quedarse en casa. De hecho, el encuentro era televisado en abierto. Pero los fieles seguidores ni se lo pensaron. Así lo aseguraron muchos de ellos, como Miguel Pereira, de Corme, que llegó una hora antes al aparcamiento para coger sitio. Y buena falta que le hizo. A las cuatro de la tarde, entre el diluvio universal y el sin parar de coches, se armó un atasco que retrasó la salida de los autocares, prevista para las 16.15, media hora.

Sentados ya en sus asientos, la afición rojilla hacía la previa del partido. Una mitad se mostraba esperanzada en ganar por 2 a 1 con la ayuda del mal tiempo, comentaban. La otra parte, temía recibir una goleada. Pero todos remataron diciendo «a esperanza é o último que se perde».

Entre ellos había aficionados del Paiosaco y del propio Sevilla, o emigrados de Venezuela como Gabriela Hernández, que aseguraba «nunca haber visto un despliegue así de gente en Carballo».

Al entrar a Coruña, una caravana hizo más emocionante la llegada a Riazor. Una vez sentados, los niños de las Escolas Luís Calvo Sanz y del Sofán fueron los mejores animadores. Gritaron los nombres de los jugadores a su salida al campo y aplaudieron cada una de las buenas jugadas del equipo. Pero si por algo destacó la afición del Bergan fue por darle aliento al conjunto cuando más le era necesario.

No pasó desapercibida la buena labor de la organización. Directivos como Jesús Capelán anduvieron a mil por hora hasta que dieron las seis de la tarde y pudieron coger un poco de aire. Y para méritos, el de los entrenadores de la base. Más de una treintena estuvieron pendientes de medio centenar de niños. Ni unos ni otros pudieron ver realmente el encuentro.

En un palco lleno, además de los presidentes del Bergantiños, Luciano Calvo, y del Sevilla, José Castro, se dejaron ver varios alcaldes de la comarca, como Evencio Ferrero, de Carballo; Juan García, de Coristanco; Walter Pardo, de Malpica, y Lois García, de Ponteceso, entre otros. Tampoco faltaron José Luis Calvo y María Dolores Calvo. Y como no podía ser de otra manera, también asistió el exentrenador del Bergantiños, Miguel Figueira, quien clasificó a los carballeses para el torneo del k. o.

Con tanta emoción, los 90 minutos pasaron volando. Pero serán irrepetibles.

La afición no puede estar más orgullosa del resultado logrado.

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