Afectados por el viento en Cerceda: «Sentimos tronar e atrás do trono veu un golpe grandísimo»

El encargado de Cespa también refiere un ruido de tormenta antes de que se viniera abajo la fachada


carballo / la voz

Todo ocurrió en torno a las once de la mañana. Antonio Gómez Castro estaba en su casa de la avenida Buenos Aires de Cerceda con su esposa. «Sentimos tronar e atrás do trono veu un golpe grandísimo». La pareja salió de su domicilio y se encontró con un panorama sorprendente. «O tellado da casa que está ao lado da nosa estaba estrado na carretera». Esa vivienda no está habitada actualmente, pero los vecinos avisaron a los propietarios. Lo que más llamó la atención a Antonio fue que cuando miró calle abajo se encontró con que otras cuatro viviendas habían quedado dañadas, bien porque les habían saltado las tejas, bien porque volaron las uralitas. Delante de las construcciones se amontonaban los escombros.

Granizo

El encargado de Cespa, en el polígono de O Acevedo, refiere una historia muy similar, pero al ruido de la tormenta le añade el granizo. «A los diez segundos se llevó la fachada, las claraboyas del tejado y árboles», explicó ayer.

«Todo ocurrió en una hora punta de producción, pero no hubo ningún herido», explicó. Una hora más tarde ya estaban los trabajadores «a salvo en sus casas» y los bomberos se encontraban evaluando los daños, que, en principio, no han afectado a la estructura de la nave.

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Sobre las once de la mañana había en la zona afectada operarios que estaban desmontando maquinaria inservible, porque la planta está centrada en el tratamiento de residuos de todo tipo. Por seguridad se procedió al corte del suministro eléctrico y poco después se personaron trabajadores de la compañía para completar las medidas destinadas a evitar un cortocircuito.

Por el momento se desconoce cuándo podrá volver a estar en funcionamiento la instalación. Habrá que esperar a que amaine el temporal para poder cambiar las claraboyas del techo. Hasta que no sean instaladas no se podrá volver porque ahora llueve dentro de la zona afectada.

Los bomberos de Ordes permitieron el acceso a la planta tras comprobar que se encontraba en buen estado, por lo que se refiere a estructura.

Los árboles cortaron la vía férrea

El tráfico ferroviario quedó cortado en la parroquia cercedense de Queixas a causa de varios árboles que cayeron a la vía. Tuvo que ser interrumpido el paso de trenes por el ramal que lleva al complejo medioambiental de Sogama, aunque no durante demasiado tiempo.

Operarios de Renfe bajaron a la vía para cortar los troncos y retirar todos los restos arbóreos, algunos de ellos arrastrados por el viento.

En varios puntos del municipio cercedense, donde el viento causó más daños, también cayeron árboles en otros puntos, como en la carretera que va de A Silva a la capital municipal.

Las intensas lluvias han aumentado el caudal de los ríos, que ahora rebosan

Son muchos ya los ríos que se han salido de su cauce. Las copiosas y continuas lluvias han hecho que la tierra ya no sea capaz de absorber el agua, por lo que en los campos se forman grandes charcos y los caudales rebosan.

En Carballo el San Martiño está al límite y en la zona del parque del Anllóns el área canalizada está también al límite, aunque debajo del puente de la calle Luis Calvo ya sobrepasa la plataforma donde están los bancos. También está a nivel el arroyo da Balsa, en la zona del Haley.

Augas de Galicia prepara planes especiales para evitar inundaciones en los municipios de Carballo y Vimianzo

Augas de Galicia lleva ya años trabajando en los planes especiales para evitar riesgos de inundación en toda Galicia, sobre todo en los concellos más vulnerables y con mayor riesgo de padecerlas o historial que lo acredite. Hace unos días, la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, señaló que están en marcha varios planes. En concreto, se han identificado las áreas de riesgo significativo potencial de inundaciones. Y los primeros planes en marcha sin nueve. Dos de ellos, en la comarca: Vimianzo, con el cauce que llega a la capital municipal desde el Rego de Cambeda, y Carballo, evidentemente por el Anllóns.

Hay siete cauces más que afectan a áreas urbanas en Galicia y que tienen esta prioridad: el río Umia, a su paso por Caldas de Reis y Portas; el Ulla-Sar, que afecta a Padrón, Dodro, Rianxo, Rois, Catoira, Pontecesures y Valga; el Lagares, a Vigo, que también se ve afectado por el Rego de Baíña y Rego de Groba; y los ríos Fontecoba y Rego de Trasposta, que atraviesan Viveiro (hace un año justo padeció unas inundaciones devastadoras). Curiosamente, en esta relación de primeras actuaciones no aparece Ponteceso, que también tienen un historial grave de inundaciones.

Justamente el riesgo (obvio) de inundación de una buena zona del centro de Carballo, y no solo por el Anllóns, formó parte de la única entrevista oficial que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, le concedió al alcalde de Carballo, en marzo del año pasado. En concreto, Ferrero le pedía justamente eso, un plan para atajarla. Se trataría de desarrollar ese plan específico para la gestión del riesgo de inundaciones en el entorno del Anllóns, con todo lo que significa: 2.099 habitantes en zona inundable, afección a cuatro centros educativos y a la estación de autobuses. Cerca del Anllóns hay 589 parcelas vacantes, 544 edificadas y 2.147 viviendas. Del Rego da Balsa, 99 parcelas vacantes, y próximas al Rego de Queo de Abaixo, 46 vacantes. El plan incluiría actuaciones para reducir los efectos de las inundaciones, que necesariamente deberían llevar aparejadas inversiones. Como previsión, en el desarrollo del actual PXOM ya se han tenido todas las cautelas en los puntos con más riesgo.

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