Emigrantes que se conocieron en Suiza hace más de 30 años se juntaron en Buño

Participaron más de 80 personas en la comida, la mauyoría de Bergantiños y Pontevedra


carballo / la voz

Los años de emigración en Suiza, por pocos que sean, suelen dejar recuerdos imborrables, pero no está de más organizar algún acto para mantener viva esa memoria. Y fue lo que pasó ayer en Buño, en el restaurante Canta la Rana, donde se juntaron más de 80 personas que trabajaron en los ochenta en el cantón de Appenzell Rodas Interiores. La situación de cada uno varía: los hay que aún van y vienen, otros que ya están jubilados, los que pasaron pocos años y los que dedicaron casi toda su vida, los hijos de los primeros que quieren mantener ese contacto, la gran mayoría retornados hace tiempo... Muchas peculiaridades, pero un destino común, que además está en una zona de enorme belleza, bastante alejado, a poca distancia de Austria. Un paisaje bucólico en un cantón pequeño: algo menos en superficie que Vimianzo o Carballo, y con 16.000 habitantes.

Dos personas tiraron del carro para organizar la comida, una de Pontevedra (muchos de ellos son de esa provincia) y el carballés José Figueiras Garrido, quien señalaba, antes de la cita, que sería una buena oportunidad para que mucha gente se reencontrase tras demasiado tiempo sin saber nada unos de otros. En aquellos viejos tiempos, casi todos trabajaban en la construcción.

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Emigrantes que se conocieron en Suiza hace más de 30 años se juntaron en Buño