Caminar sobre el agua en O Ézaro

La futura pasarela de acceso a la cascada empieza a tomar forma con su estructura


cee / la voz

La cascada de O Ézaro, uno de los atractivos turísticos que más crece en visitas en la Costa da Morte en los últimos años, está un poco más cerca de contar con su ansiada pasarela para garantizar el acceso universal. Algo que hasta el momento no se daba, ya que unas escaleras al inicio del trayecto junto a la central hidroeléctrica dificultaban o incluso imposibilitaban que pudiese bajar gente con movilidad reducida.

Aún hay que esperar, porque se trata de una obra con cierta complejidad, repartida en dos fases por cuestiones económicas y que, en este tramo, tiene fijado el plazo de finalización para el año que viene. Ahora bien, el trabajo de los operarios que ejecutan la actuación ha permitido en los últimos días que se pueda empezar a intuir ya su espectacularidad. La estructura está definida y muestra su particular diseño volado sobre la desembocadura del Xallas que, una vez finalizada la obra, permitirá literalmente caminar sobre el agua, Eso sí, por cuestiones de seguridad el Concello de Dumbría tuvo que renunciar a la idea original, que era que tuviese el suelo de cristal lo que incrementaría esa sensación. Sin embargo, dadas las características del entorno, los técnicos entendieron que se podría tratar de un pavimento demasiado resbaladizo y susceptible de desencadenar accidentes.

Con todo resulta una estructura verdaderamente llamativa que contribuirá a realzar el conjunto y que está previsto acompañar con nuevas actuaciones aún en proyecto, centradas sobre todo en la plaza central del entorno.

Esta fase de la obra está financiada con algo más de 180.000 euros del Fondo Europeo Marítimo y da Pesca, a través del GALP Costa Sostible Seo de Fisterra Ría de Muros-Noia. Unos fondos que proceden en su 85 % de la Unión Europea y el 15 restante de la Xunta de Galicia, mientras que el resto, hasta los 359.677 euros totales, los pone el Concello de Dumbría.

El proyecto completo supera los 650.000 euros, que proceden también del fondo de compensación ambiental y de la Deputación y supone una superficie total nueva de 800 metros cuadrados. La gran novedad respecto a la infraestructura anterior es que arranca en plano desde la zona de los quioscos hasta conectar con la pasarela de madera del tramo final ya existente. Por tanto, ya no habrá que entrar en terreno de Ferroatlántica para llegar a la cascada y se evitarán, por tanto, las escaleras que eran el principal escollo de movilidad.

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