Cano redondea con su golazo el festival ofensivo del Bergantiños

Tercera División | Los carballeses vencieron 3-1 a un Polvorín que apretó en el segundo tiempo


carballo / la voz

El Bergantiños, sin siquiera su mejor versión, se dio este domingo en la primera parte frente al Polvorín un festival goleador, que desconcertó por completo a los lugueses, incapaces de generar más peligro que un barullo con doble remate infructuoso en el primer minuto y un gran disparo de Chiqui, que resolvió Santi Canedo con la parada del partido.

Los carballeses, mucho más aguerridos, en ocasiones al borde de la tarjeta, no lograron el juego combinativo de otras tardes, pero mandaron de manera clara, sobre todo en efectividad ofensiva. Un centro pasado de Rivera y una espectacular chilena de Cano, que a punto estuvo de encontrar portería, fueron los primeros avisos.

Solo un par de minutos después, en el 26, el propio Cano sirvió por dentro para Duque, que resolvió perfecto por bajo ante Ángel Fraga para abrir el marcador.

Con el Polvorín aún noqueado, entre protestas y jugadores por el suelo, algunos como Rayco encadenando golpes, Rivera aguantó la posición perfecto para no caer en fuera de juego y recibió abierto a la izquierda un pase medio de Diego que el ariete rojillo enganchó, con la calidad que todo Carballo sabe que tiene, para fusilar con el interior al portero lugués.

«Presi, presi, presi...» lo celebraba a gritos en el fondo en el que acababa de anotar, abrazado al máximo mandatario del Bergantiños, Chano Calvo, que casualmente se encontraba en ese punto del campo. No era para menos. Se hizo esperar, pero al fin llegó el primer gol de la temporada del principal referente ofensivo local.

Marcos Rodríguez estuvo a punto de sentenciar con un disparo cruzado que salió fuera y, acto seguido, Cano hizo lo propio aunque su remate salió alto.

A partir de ahí y ya con el crono al filo del descanso llegó el momento polémico, y a la vez mágico para la afición del Bergantiños. Cano aprovechó el que desconcierto y que el portero visitante estaba adelantado para batirlo por la escuadra desde tres cuartos de campo, muy escorado sobre el costado derecho. El balón entró con absoluta claridad, tal como pudieron ver los aficionados apostados en ese fondo. Sin embargo, salió rebotado y el linier encargado de seguir el ataque local no dio gol, lo que supuso unos minutos de desconcierto, y también alguna tarjeta a los visitantes por protestar. Hasta que el juez de línea del otro lado le confirmó al árbitro principal lo que toda la grada había visto y lo que incluso captaron las cámaras, para dar por bueno el golazo de Cano, convertido ya en ese momento en ídolo de la afición local.

El partido cambió por completo a la vuelta del descanso y, salvo un gol que marcó Rivera en fuera de juego a los dos minutos de salir de vestuarios, el Bergantiños prácticamente no sabía lo que era el campo rival. Se empezaron a abrir espacios por todos lados, incluso en la medular antes dominada por Toni y Granada, hasta el punto de que los canteranos del Lugo llegaban con mucha facilidad e incluso mediante combinaciones de mérito.

Morais, que acaba de saltar al cambo remató muy duro por abajo y, aunque Santi apunto estuvo de repelerla, se convirtió el 3-1, que no hacía más que darle alas a unos visitantes envalentonados.

Tanto se crecieron que Rayco estuvo a punto de hacer el segundo, de no ser por los pies providenciales del portero carballés que evitaron el tanto.

De nuevo Santi, excelso durante prácticamente todo el partido, sacó una muy buena intervención para cortar la pared en velocidad de Chiqui que le dejó solo y franco ante la meta carballesa.

Los lugueses, aún sin excesivo acierto, generaban peligro y, sobre todo, habían logrado sacar a los locales de su zona de confort, con lo que cualquier jugada parecía una amenaza, como los córneres directos de Álex Rey, que a punto de estuvo por dos ocasiones de sorprender al portero del Bergantiños. En la primera le faltó nada para el gol olímpico.

Para alimentar aún más las esperanzas visitantes, en el minuto 65 Marcos Rodríguez se autoexpulsó con una segunda amarilla en ataque, tan absurda que él mismo se dio cuenta al momento y salió lamentándose entre el aplauso unánime del público, que le perdonó el error y prefirió agradecerle el gran trabajo realizado durante lo que iba de encuentro.

El polvorín lo siguió intentando en un partido ya loco, con algún que otro encontronazo incluso en los banquillos y jugadores constantemente por los suelos. Pero ya no hubo para más, ni siquiera con los cinco minutos largos de descuento en los que Rivera le puso un balón muy flanco a Bilal, que falló en la definición, e incluso dispuso de una última a medias con Remeseiro, que ninguno de los dos logró concretar.

En cualquier caso, nueva victoria y clara para el Bergantiños, con poco rédito en la tabla porque ganaron, a excepción del Choco ganaron todos los de arriba.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Cano redondea con su golazo el festival ofensivo del Bergantiños