Mis ancestros y sus recuerdos

Mi aldea querida | Ramón Romar, vecino de Fornelos, escritor e investigador, inicia una serie en la que hace memoria del pasado de la localidad


Este fue un tema que me interesó desde niño, y se debe a que en las largas noches de invierno, sin radio, ni televisión, y a veces hasta sin luz eléctrica, no había otra alternativa que hablar de algo, y lo de antaño era un tema muy recurrente.

En mi casa había infinidad de utensilios de hogar, campo, forja, carpintería... Todavía queda algo, pero si se hubieran guardado, hoy harían un pequeño museo. Debía tener 7 años cuando empecé a guardar alguno de estos objetos. Uno de ellos, era un bonito quinqué, de cuando no había luz eléctrica. Un día mi madre me preguntó por él y se lo trocó a un chatarrero ambulante por un plato.

Visto lo visto, a partir de aquí no dije nada a nadie, y guardé una pistola muy hermosa y un libro, forrado en cuero, del Antiguo Testamento dedicado al Tío Pepe en el año 1874 (ambas cosas las había traído Tío Pepe de Brasil a finales de siglo XIX); y un tridente y una bayoneta, que usaban para cazar el jabalí. Cuando tenía 12 años cambiamos de casa, y mi mudanza consistió en llevar, dentro de un saco, mis tesoros; los guardé en el desván y allí estuvieron hasta que me casé. Hoy los tengo en mi casa.

Archivos eclesiásticos

Años más tarde me senté con mi padre, le comenté lo de mis tesoros, y le dije que me contara todo lo relacionado con el Tío Pepe (tío de mi abuelo). Lo pasé a máquina y cuando le di una copia, le gustó tanto que me dio varios documentos, que llegan a la quinta generación, para que siguiera escribiendo la historia familiar. Con lo que había oído, y con estas escrituras empecé a tirar del hilo

Como aficionado y autodidacta me fui metiendo en los archivos eclesiásticos y otros oficiales, hablé con los vecinos y vi sus escrituras antiguas, me fui haciendo con todo lo que publica Xosé María Lema sobre Soneira (que es mucho), entre otros. Di muchas vueltas por no saber dónde buscar, por no saber transcribir escrituras de hace quinientos años o por desconocer muchos términos que encontraba, pero con intuición y trabajo salvé todos los obstáculos. Mis tatarabuelos los Romar vivían malamente trabajando un pequeño foro, sin ninguna propiedad.

Vinculeiros

Y mis tatarabuelos los López eran «vinculeiros», y tenían muchas propiedades. En solo una generación, los Romar compraron el foro y otras propiedades, mientras que los López perdieron todo lo que tenían. Todo se debió a dos personajes, «Tío Pepe» por los Romar, un pequeño indiano que había emigrado a Brasil, y José Miguel López (último «vinculeiro») quien jugó toda su fortuna a las cartas.

Mis hijos siempre apoyaron mis investigaciones. De vez en cuando, les comentaba todos los hechos que recordaba de mi infancia, y lo que me habían contado mis padres y vecinos (y sigo haciéndolo con mis nietos, a pesar de que leen lo escrito). Un día mi hijo me dijo: «Lo que tienes que hacer es escribir todo lo que nos cuentas». Creo que empecé ese mismo día, y nada más jubilarme me puse a ordenar y escribir mis notas. Al año siguiente fue mi hija la que hizo todos los trámites para publicar «Ancestros y Vivencias», en 1999. Seguí investigando y recopilando nuevas cosas; con ellas preparé la segunda parte, y como no veía como publicarlo, fueron ellos de nuevo los que dijeron que había que imprimirlo, aunque solo fuera para la familia.

Lo más destacado que hallé sobre la familia y Fornelos fue la historia del Vínculo do Bao: quién lo fundó, quien mandó construir el cruceiro de Riba do Bao y localizar el hórreo que jugó el «vinculeiro»; el origen del apellido Romar, la historia del Tío Pepe, Antonio de Romar (mi 7.º abuelo) dueño de un batán del Mosquetín y restos de la cárcel de Tines, donde estuvo el citado 7.º abuelo en año 1742. Fechas en que existían los molinos de Fornelos: el de Abaixo sobre 1550, el del Medio en 1616 y el de la Fonte en 1753. Y el árbol genealógico que hice sobre la familia; el de mis nietos está compuesto por 12 generaciones de Romar y 16 de Garda (hasta el siglo XVI), con 261 ascendientes directos y 150 apellidos.

Mi aldea del alma, la serie

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