En el entorno de A Coruña hay siete radares fijos, uno de ellos en la AG-55

Miles de usuarios de la Costa da Morte tienen que estar atentos al dispositivo de tramo de la autopista


Redacción / La Voz

El año pasado la velocidad fue la segunda causa en los accidentes mortales, solo por detrás de conducir de forma distraída, y por delante del alcohol. De ahí que la Dirección General de Tráfico ponga en marcha continuas campañas de velocidad, en la que los agentes vigilan y controlan el cumplimiento de los límites. Para evitar este tipo de conducción también están los radares, tanto fijos, como móviles o de tramos.

En A Coruña y su área de influencia hay instalados siete equipos fijos que controlan la velocidad y hasta cinco tramos de vías en los que se pueden ubicar los radares móviles. Los conductores de A Coruña también son controlados por un equipo que calcula la velocidad media (radar de tramo) ubicado en la autopista que comunica la ciudad con Carballo. Fue instalado en su día para evitar siniestros en un tramo de alta peligrosidad en la AG-55. La Dirección General de Tráfico también cuenta con el helicóptero con el radar Pegasus.

Los radares fijos están instalados en Alfonso Molina, a la altura de la fuente de las Pajaritas y de la Coca-Cola, en Palavea (en este caso en los dos sentidos de la marcha), en Perillo, en San Pedro de Nós, y en la carretera de Baños de Arteixo, a la altura de la curva dos Conexos. También hay este tipo de equipos en la carretera AC-840, a la altura de Vilasantar, y en la A-6, en el municipio de Coirós.

La ubicación de los radares móviles se hace en función de los puntos vinculados con los excesos de velocidad y, sobre todo, en aquellos tramos de carreteras en los que se contabilizaron más accidentes.

Así, las unidades de la Guardia Civil de Tráfico que controlan y vigilan los límites de velocidad suelen posicionarse en varios puntos de la AC-552, la vía que une A Coruña con Fisterra; en la AC-840, entre Betanzos y Curtis, o en la carretera que enlaza Oleiros con Sada, en la DP-5813.

Antonio Solórzano, director de PTC Escuela, experto en perfeccionamiento y técnicas de conducción, asegura que los radares «son fundamentales para reducir la siniestralidad en las carreteras». Pero dice que los equipos «tienen que estar bien ubicados, que casi todos lo están, pero hay algunos cuyo fin es recaudatorio». Manifiesta que en A Coruña y su comarca la mayoría de los conductores «cumplen con la normativa de Tráfico. De hecho, «las infracciones son por superar la velocidad por escaso margen, por descuidos», dijo.

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En el entorno de A Coruña hay siete radares fijos, uno de ellos en la AG-55