La Costa da Morte exige y merece quedarse su patrimonio hundido

Voces de distintos ámbitos piden un museo arqueológico y el cese de la fuga de piezas


cee / la voz

La Costa da Morte se llama así por algo, con lo que cualquier cuestión relativa a la navegación marítima, y más a los naufragios, debería tener un tratamiento casi sagrado, como recurso cultural, patrimonial, identitario y, en último término, económico. Al menos así lo creen voces de distintos ámbitos de la zona relacionados con la cultura marítima y con el turismo, para quien la condición de nodo fundamental para la navegación atlántica a lo largo de la historia, que tiene el Finisterre gallego, merece otro respecto y que parte de ese patrimonio, ahora de actualidad por los cañones de Camariñas, se pueda exponer aquí.

«Tendo o material que temos nas nosas rías, algún tipo de centro axudaríanos a crear movemento de xente. Agora que non podes dicir un sitio, porque senón xa entramos nos localismos e non é nada», opina Aquiles Garea, un apasionado del estudio de los naufragios, para quien el proyecto del arqueólogo Miguel San Claudio en el Seno de Corcubión, sería lo ideal «porque incluía un centro de arqueoloxía para o estudo e tratamento -incluso creo que tiña falado con algunha universidade para que os buzos aprendesen a traballar- e outra de museo, pero me parece que a familia propietaria non está moi polo labor e el tamén se cansou».

Para José López, Pepe de Olegario, conocido documentalista de naufragios con sus cartas náuticas artesanas, que «esas pezas marchen de aquí e non volvan máis é un auténtica pena», aunque también hay que tener en cuenta que «precisan limpalos, darlle uns líquidos...» y no existen instalaciones ni medios en la comarca para ello. Ahora bien, sino todo, una parte podría volver. «O que pasa é que a xente non fai nada porque queden aquí. As autoridades locales son as que deberían implicarse e non o fan», se queja.

En la misma línea, el historiador corcubionés Luis Lamela, carga contra los localismos. «Este non é un reto que poida acometer unha corporación soa, porque non ten nin os recursos económicos nin a capacidade de presión. E aquí o que falta é un liderado comarcal para remar todos na mesma dirección», cuenta Lamela, que él mismo estaría interesado en colaborar con una iniciativa de este tipo. «Recibín en herdanza, por dicilo así, dun buzo de Fisterra do século XIX restos dunha vaixela. A través de Fernando Patricio descubrín de que barco era e estaría encantado de cedela. Pero a xente non pode interesarse por iso, nin por outras moitas cousas, porque non un sitio onde expoñelas», añade.

Para el presidente de Solpor y gestor de O Semáforo de Fisterra, Jesús Picallo, ya no se trata de avanzar, «senón que estamos perdendo cousas nas que antes eramos fortes», dice, pensando en el Museo Marítimo Seno de Corcubión, ahora cerrado y prácticamente en ruinas, sin que ninguna de las iniciativas para sacarlo adelante tenga recorrido. «Por suposto que a xente que traballamos no turismo estamos encantados de poder mandar á xente a sitios para que poidan ver cousas, e máis relacionadas coa navegación, porque nese patrimonio está a historia e está a lenda da Costa da Morte», concluye Picallo, para quien abría que aspirar incluso a tener un centro de recuperación, pero, al menos, a que no se pierda todo lo que se extrae.

Diez años después los cañones del muelle de Camariñas siguen sin estar expuestos

El maltrato del patrimonio tampoco es algo que se acabe de inventar. Sin salir de Camariñas, el Castillo del Soberano, utilizado como relleno del muelle es un buen ejemplo. Incluso los cañones se emplearon como noráis para el amarre de barcos. De ahí que en el año 2009, cuando se reformó el puerto, el entonces alcalde, Manuel Valeriano Alonso, diese orden para que cinco de esas piezas se conservasen, ya que su probable destino era quedar entre el escombro.

Es más, la intención y basta más allá de apilarlos en un almacén municipal. Incluso estaba previsto que los alumnos de un curso de carpintería les hiciesen unas bases con ruedas, para que pudiesen ser expuestos e incluso movidos para guardarlos en caso necesario. Sin embargo, todas esas expectativas son ya de noviembre del año 2013. Han pasado casi seis años y el proyecto, de unas piezas que tampoco estaban muy bien conservadas, sigue sin ser realidad.

La ubicación del yacimiento de la Virxe do Monte era conocida entre los pescadores locales

La existencia de los cañones extraídos esta semana en el entorno de la Virxe do Monte de Camariñas era de sobra conocida para los pescadores locales. Según explica el patrón mayor de la localidad, Ramón Lema Romero, incluso, a nivel particular, hubo quien preguntó en Patrimonio sí se podían extraer, hace ya mucho tiempo. Por supuesto, la respuesta fue negativa, y en la cofradía y el Concello se toparon ahora con esta extracción de la que no tenían constancia.

«Nós, moitas veces tamén falamos por falar e non sabemos se iso ten que levar un tratamento, como hai que facer. O que si temos claro a xente do mar é que e se iso pertence aquí ao pobo, debería quedar no pobo. Claro, que, ao mellor, tampouco temos un sitio axeitado para iso», señala Romero Lema, que también apunta otra posibilidad, en caso de que sea factible técnicamente llevarla a cabo. «Ao mellor ese tipo de cousas tamén se poden deixar onde están e, no verán -que o inverno xa sabemos como é- poder amosarllas á xente. O que pasa é que, como digo eu sempre, aquí na Costa da Morte nunca temos as cousas claras. Imos un a un e así nunca damos feito nada», concluye el patrón mayor, para quien ya existe en la zona un tímido desarrollo del turismo subacuático, que podría ser mucho mayor si se aprovechasen estos valores.

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