Una aberración histórica


La Costa da Morte es la autopista de la historia. Frente al Fisterra navegó la humanidad desde la prehistoria. En sus fondos yacen pecios como testigos de unos mundos ya idos. El gran museo de la Costa da Morte está bajo las aguas del Atlántico y en sus rías. Ninguna otra región del mundo tiene tanto patrimonio hundido. El mar cubre tesoros, armas, mercancías y restos de barcos de todos los tiempos, de todos los orígenes y todas las formas: mercantes, buques de guerra, embarcaciones de ocio, pesqueros, petroleros... Pues bien, en la Costa da Morte no hay un centro, un especio donde exponer los restos que aparecen. Se lo llevan todo y desnaturalizan la propia historia.

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