La amenaza de la velutina desborda todas las previsiones en la Costa da Morte

Cada concello combate la plaga como puede, con Carballo líder en retirada de nidos


Carballo / La Vo z

La presencia de las avispas velutinas se está desbocando en la comarca hasta límites insólitos. En todos los concellos consultados, lo único que se escucha son quejas, y algún reproche. Lo que empezó siendo un peligro directo para las abejas, que por supuesto sigue y va a más, también lo es para la salud humana, por las picaduras (en caso de alérgicos ya se trata se algo muy grave) y para cultivos de todo tipo, pero especialmente los frutícolas. Las avispas, miles, pueden con todo, son una plaga, y su crecimiento es exponencial: por todas partes: construcciones rústicas, casa, muros... Además, cada concello lucha contra ellas como quiere o sobre todo como puede, con grandes diferencias entre unos y otros, en función del personal disponible y preparado, medios y gasto.

No es casual que Carballo lidere el ránking gallego de retirada de nidos de reinas velutinas. Ya está cerca de los 400 en lo que va de año. Está en cabeza, primero, porque el Concello paga a una empresa que acude de inmediato a los avisos, pero también porque la presencia de los insectos no cesa. Isidro Rodríguez, de Plaguiber, señaló en Radio Voz Bergantiños que uno de los principales problemas de esta masiva presencia es el de las picaduras a las personas, pero los males son muchos más. Y eso que los trampeos en primavera fueron exhaustivos, «pero algo falla» cuando las cifras siguen aumentando cada mes. Hay por todas partes: «Pola Férveda de Entrecruces, moito; por Baldaio, moitísimo, por todo Carballo en xeral». No consiguen estabilizar la cifra, y eso que la población está muy concienciada, avisando de inmediato cuando se detecta un nido. En otoño, cuando caigan las hojas de los árboles, se verá si hay incluso más de los que se cree.

En Carballo se encarga de los trabajos una empresa especializada, pero en otros lugares, por ejemplo A Laracha (y mucho más) quien lo hace es Protección Civil, cuyos voluntarios se van formando poco a poco, y ya acumulan mucha experiencia. Ayer tuvieron una mañana muy intensa, «pero é así sempre», explica Francisco González. En Camariñas, la presencia de vespas velutinas también lleva tiempo siendo un problema grave, sobre todo en el área de A Ponte do Porto, cerca del río, que es un espacio que por lo general suelen buscar. En este caso, el Concello contrata las retiradas con un apicultor que se ha ido especializando en esta plaga, y que casi no da abasto. «Nunca vin nada como o de este ano», señala su responsable.

En A Laracha, ayer: «Isto é un non acabar»

Protección Civil de A Laracha retiró ayer unos ocho nidos, y eso solo por la mañana, según explicaba uno de sus integrantes, Francisco González: dos en Montemaior, dos en Coiro, uno en Vilaño, otro en Torás... No fue una jornada excepcional, sino lo habitual últimamente. «E cada día aparecen máis e máis», añade. Todavía les queda mucho por hacer. «Isto é tremendo, e polas pólas aínda non se ven todas as que hai. Creo que é peor aínda do que hai, isto é un non acabar».

«Ten que haber unha estratexia de país, as vespas non entenden de límites municipais»

Zas es uno de los concellos más afectados por la presencia de velutinas, si es que es posible medir o establecer una graduación de daños. Como en otros, las llamadas de vecinos se suceden a diario. El alcalde, Manuel Muíño, cree que el problema va a ir a más si no se toman medidas: «Ten que haber unha estratexia de país, porque as vespas non entenden de límites municipais. A Xunta é a que ten as competencias, non pode ser que cada concello faga unha cousa. É como o da polilla da pataca, que actuou directamente. Como ía deixar que cada concello fixese algo pola súa conta?», se pregunta.

Muíño alerta de que existe un riesgo serio para las personas, por las picaduras, lo que genera «impotencia» a los responsables municipales. Y se queja de que, pese a las llamadas al 112, ni siquiera acuden siempre a eliminar los nidos de las viviendas.

José Manuel Soto Vidal, apicultor de Camariñas, está impresionado con lo que se encuentra cada día, desde que se dedica a eliminar nidos en el municipio por encargo del Concello. «É tremendo», asegura. En un tramo de menos de dos kilómetros, en torno al río Grande y a ambos lados del cauce, había 16 nidos, y ya sacaron 15. «Gústalles ter cerca a auga, que usan para amasar e facer o niño, igual que as follas que abeneiro, que mastican e cuspen tamén para o niño», explica. Ha retirado algunos de hasta 80 centímetros de alto por 60 de diámetro, «coma eses sacos de patacas de 25 quilos». Asegura que las avispas «comen todo»: frutas, avispas normales, por supuesto las abejas... Una plaga que no cesa.

Norbina Gomes, en el centro de la imagen, con carpeta en la mano y pelo corto
Norbina Gomes, en el centro de la imagen, con carpeta en la mano y pelo corto

«Mataron una colmena y llegaron a instalarse en ella»

c.v.g.

Norbina Gomes da Mata es apicultora en la parroquia carballesa de Aldemunde. Para defender sus colmenas de la avispa asiática ha tenido que realizar una fuerte inversión.

-¿Han notado mayor presencia de velutina?

-Este año no, compramos cuatro arpas electrificadas que permiten el paso de las abejas y no de las avispas asiáticas y eso está dando buenos resultados, pero hemos gastado 480 euros. Además, colocamos muchas trampas y muy pronto, en marzo, y las seguimos manteniendo. Tenemos un vecino que tampoco tiene demasiados problemas, pero se pasa el día con una raqueta dándole a las avispas. Se levanta con ella en la mano y pasa buena parte de la noche.

-¿Han perdido alguna colmena?

-Mataron una y llegaron a instalarse dentro. Llamamos a Plaguiber porque oídamos ruidos y no se creían que se hubieran metido dentro, pero la abrieron y se las encontraron.

-¿Cómo cree que se puede hacer frente a esta plaga?

-Yo diría que si todas las personas, tengan o no abejas, ponen trampas y están pendientes de los nidos llegaremos a tener el tema bajo control, pero, sinceramente, creo que no las veremos desaparecer. Lo ideal sería inventar algún producto que las matara dentro de sus propios nidos y que ellas mismas se metieran en ellos.

-¿La prevención ha mejorado las cosas?

-Creo que sí porque el año pasado fue malísimo y, sin embargo, este tenemos una buena producción. Una vez conseguida la protección frente a la avispa asiática creo que es fundamental que los productos de la colmena que se ofrecen sean totalmente naturales, no hay que engañar.

Más decisión

La plaga está empezando a adquirir proporciones bíblicas. Hay gente muy alarmada por el peligro físico que le puede acarrear una picadura de la velutina. Hay otras muchas personas que sufren perjuicios por la acción de la avispa asiática. La preocupación no se detiene. Va a más. Las voces de los expertos no acaban de dar soluciones y los medios empleados parecen insuficientes, al menos en algunos lugares. Convendría más decisión y no bajar la guardia.

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