Fernando Garrido: «Estoy enamorado de la Costa da Morte»

A REMOJO | «Quizá el destino me haya traído aquí para empezar una nueva vida», asegura el pintor madrileño Fernando Garrido Robres, que está pasando unos días por la comarca


Carballo / La Voz

De formación militar, aunque retirado por motivos de salud desde hace tiempo, Fernando Garrido Robres (Madrid, 1958) se dedica ahora a la pintura, una faceta que, al igual que la militar, le viene de familia. Está especializado en tinta china y dedica parte de su tiempo a la investigación y la alquimia en la búsqueda de colores con pigmentos naturales. Ha expuesto de forma individual en numerosas ocasiones (Venecia, Ceuta, Sevilla, Turquía...) y ha representado a España con el instituto Cervantes en Tánger, dónde expuso más de 70 obras sobre costumbrismo árabe. En la última semana ha estado visitando la Costa da Morte; una comarca que, asegura, le ha «enamorado» profundamente.

-¿Ha sido el arte un constante en su vida o es una faceta reciente?

-Empecé a pintar alrededor del 2001 y lo retomé, más en serio, en el 2010. Yo soy militar retirado: siendo comandante sufrí dos infartos en el cuartel y me aparté de la vida en activo. Lo de pintar ha sido una forma de resucitar.

-Un punto de inflexión.

-Sí, de hecho, cuando comencé en el arte cogí mi segundo apellido, Robres, en honor a mi abuelo, que era pintor y músico. Por parte de mi padre -Garrido- eran militares.

-¿Qué tipo de pintura hace?

-Al ver la muerte tan de cerca, comencé a pintar con el afán de dejar constancia de mi existencia, y empecé por el típico carboncillo, la acuarela... Sin embargo, cuando me metí en serio en el mundillo me di cuenta de que tenía que hacer algo que no hiciese nadie, y fue entonces cuando encontré la tinta. Es mi pasión, porque la tinta es como la vida misma: no puedes rebobinar, ni corregir. Puedes mejorar, pero el error forma parte de todo, al igual que en la vida.

Siempre había pintado en blanco y negro, hasta que una periodista que me conocía bien me retó a utilizar el color. Fue entonces cuando comencé a experimentar y a crear mis propios tonos a base de pigmentos naturales. Fui recogiendo materiales allí donde fui: el norte de Marruecos, Toledo... De hecho, aprovechando mi estancia en esta zona, me llevaré caolín.

Cada color que hago es único, para cada cuadro, y cuando se acaba ya no habrá otro idéntico. Así, la persona que posee mi obra, posee también una parte de mi vida, de mi existencia.

-¿En qué proyectos trabaja?

-Ahora estoy preparando una exposición para el museo de Ceuta, donde expongo cada dos años. Esta será una retrospectiva de mi vida: desde cuando comencé a pintar con una plumilla hasta la actualidad. Cada vez hago cuadros más grandes, porque es un formato que me apasiona y que me hace sentir más fuerte.

-¿Qué es lo que le ha traído hasta la Costa da Morte?

-Pues es una historia curiosa, porque llegué aquí a través de mi vida militar. Dentro de los miles de soldados que he tenido el orgullo de educar -y de aprender de ellos, también- encontré a un chaval de Baio, Cándido Fuentes, que fue cabo conmigo y con el que he mantenido el contacto desde entonces.

Sin embargo, después de varios días por esta zona me he dado cuenta de que esto no es un simple viaje, sino de que es algo mucho más profundo. Tras conocer el castro de Borneiro, las Torres do Allo o Dombate he visto la magia de esta tierra y creo que este es el sitio al que el destino me ha traído para empezar una nueva vida. Siempre he querido escribir, y quizá este sea el lugar y el momento.

Llevando solo un día y medio me di cuenta de por qué el gallego siente morriña cuando está fuera de su tierra, porque yo la sentiré también cuando me vaya. Estoy enamorado de esta tierra, porque aquí lo tengo todo. ¡Y luego está lo bien que se come! Qué alegría...

Más de cerca

¿Playa o piscina? Playa, siempre.

¿Mar o montaña? ¡Los dos! Me encanta la inmensidad del mar, pero me pasa lo mismo con la montaña. Quizá por eso me quiero quedar aquí, porque tenéis los dos en Galicia.

¿Chill out o chiringuito de verano? Lo siento, pero el chiringuito me chirría los ojos y cada vez me molestan más las multitudes. Me gusta la tranquilidad.

¿Facebook, Twitter o Instagram? Tengo Facebook, pero lo uso poco. Aunque todo el mundo me dice que me meta a Instagram, así que seguramente lo pruebe.

¿Carne o pescado? Un buen pescado.

¿Pescado o marisco? Marisco.

¿Cenar fuera o quedarse en casa a cocinar? En casa, y cocinando algo para mis amigos o mi familia.

¿Cocina bien? ¡Muy bien! [ríe] Si no pintara, sería cocinero. Todo lo que sea dejar tu cariño a la gente es tan bonito... Mi abuela se pasaba toda la mañana cocinando, pese a que ella, por salud, no podía casi ni probar lo que cocinaba. Pero su felicidad era darnos eso a nosotros.

¿Su comida favorita? Me encantan los arroces.

¿Su comida gallega preferida? Me sigo sorprendiendo día a día, pero me encantan las navajas y el pulpo.

¿Su estación del año preferida? Quizá la eclosión de la primavera. Ver cómo la naturaleza, pese a todo el daño que le hacemos, nos ofrece una explosión de color y vida...

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