Fomento halló errores humanos en 11 accidentes náuticos desde el 2011

Dos casos del 2018 siguen abiertos y solo en un naufragio no se ha sabido la causa. Ayer, de otro lado, la tripulación de los helicópteros de Salvamento recibió un premio en Laxe


carballo / la voz

La comisión permanente de investigación de accidentes e incidentes marítimos, del Ministerio de Fomento, ha analizado en los últimos siete años 14 siniestros calificados como «muy graves». De dos de ellos, los ocurridos el año pasado, no hay todavía informe y solo en un caso, el del Centolo de Muxía, no se han podido establecer las causas que lo hicieron naufragar. También es el único caso en el que se especifica que «la tripulación tuvo tiempo suficiente para realizar el abandono del barco ordenadamente».

En la mayor parte de las ocasiones, la situación se torna mucho más caótica y prueba de ello son los seis muertos habidos en los accidentes marítimos desde el 2011, a los que habría que añadir otros dos que murieron a bordo, en accidentes laborales.

En 11 de los 12 casos resueltos, la comisión halló algún fallo humano, normalmente por exceso de confianza, que sería la causa principal de cada uno de los casos estudiados. Como variables estarían la falta de visibilidad en el puente (Tabar y Playa de Estorde), demasiada proximidad a la costa (2.º Hermanos Papín, Nerga y Alba), deficiente mantenimiento (Himajo I y Urbegi) y las malas condiciones del mar, hasta el punto de que los especialistas advierten de la necesidad de consultar siempre la previsión meteorológica e incluso de que la Dirección General de Marina Mercante «estudie la posibilidad de desarrollar directrices que ayudan de los patrones de pesca a decidir si pueden salir a faenar». Recomendación realizada tras el hundimiento del Siempre Diana frente a Malpica, en el 2013.

La mayor parte de los consejos de los técnicos no han sido tenidos en cuenta, ni siquiera por los propios armadores, puesto que una de las faltas más comunes es que les permitan trabajar sin chaleco o sin casco.

En algunos casos, los despistes son mayúsculos y en otros se pone en evidencia el mal planteamiento de la construcción (Nuevo Luz y Siempre Diana) o la colocación de los aparatos en el puente, que dejan sin visibilidad al patrón (Tabar y Playa de Estorde).

El incumplimiento de las medidas de seguridad aparece en la mayor parte de los siniestros

«Ninguno de los tripulantes llevaba chaleco salvavidas». Esta es una de las frases más repetidas en los informes de la comisión. Ninguno de los que se ahogaron en estos accidentes lo llevaba, pero sus compañeros, tampoco.

El incumplimiento de las medidas de seguridad personales es una constante en los barcos de pesca y, por lo que dicen los informes, puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. En uno de los siniestros ocurridos a bordo, el del Pombo I, la comisión apunta a que el tripulante fallecido podría no llevar el casco bien puesto, pero en el Himajo I, de nada le sirvió ir bien pertrechado, porque el grillete que se soltó le dio en la cabeza, por debajo de la protección. En este caso lo que pasó es que el enganche no pudo aguantar porque el peso era demasiado o no estaba bien colocado. Es el único caso, en el que el armador colocó de forma inmediata un sistema de protección para que el accidente no volviera a darse, a pesar de que no era obligatorio y que no se había previsto que podía ocurrir.

Premio para la tripulación de los helicópteros

El jefe de compras de Vegalsa-Eroski, Jorge Eiroa, entregó ayer en el Museo do Mar de Laxe (imagen superior) el premio Mardelaxe a tripulantes de los Helimer y Pesca, a los que la cofradía laxense quiso agradecer su labor. Estuvieron el patrón mayor, el alcalde y la diputada Loli Toja.

Remolque a Malpica

El velero Caen Seawed, con cuatro tripulantes franceses, tuvo que ser remolcado ayer por la lancha de la Cruz Roja de Malpica porque se le enganchó un cabo en la hélice.

Los cómplices

En el territorio del ocaso, los naufragios alimentan nuestra historia de tragedias. Es el tributo que pagamos al mar por sus dones, perolas aguas del océano necesitan de la complicidad humana para protagonizar las tragedias que nos han hecho leyenda. El error está en las personas o en los medios. Es la conclusión de la causa de los naufragios. El azar siempre encuentra aliados para sembrar la muerte. Las normas deben respetarse.

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