Cantó bajo la lluvia, pero dio igual

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Gran concierto del exlíder de Auryn, muy mermado por el aguacero

27 jun 2019 . Actualizado a las 08:17 h.

Blas Cantó tiene 27 años y lleva desde niño sobre los escenarios, así que seguramente ya está harto desde el primer día de los juegos léxicos facilones con su apellido, pero a veces no queda más remedio: desde luego, el martes por la noche cantó bajo la lluvia, pero dio igual. Si sus paisanos lo estaban siguiendo por streaming desde Murcia, donde la ola de calor está pegando de lo más duro, seguro que alucinaron con el impresionante aguacero que cayó, sobre todo a partir de las 24.00 horas (él empezó a las 23. 12).

La verdad es que muchos locales también lo hicieron, pues se plantaron ante el escenario sin prendas de abrigo ni paraguas, y así pasó lo que pasó, que cuando llegó el diluvio cada uno buscó cobijo donde pudo: debajo de los camiones de la Panorama, que actuó después y tuvo más suerte; bajo los árboles, pegados a los edificios incluso en la Desiderio Varela... Fue una pena, porque el cantante vale mucho. Aún le queda bastante que pulir: es muy joven y su imagen está estereotipada por sus éxitos de imitaciones televisivas y por su pasado de ídolo pop con su anterior grupo Auryn, pero tiene tal calidad en la voz que puede hacer lo que le dé la gana. Por ejemplo, desde dos temas de Queen (ya que este año no hay grupos tributo...), como Love of my life o Somebody to love, hasta atreverse con Lucía acompañado solo de los teclados. También para recuperar el Memphis de su anterior banda, o bordar un Shallow de Lady Gaga y Bradley Cooper junto a su corista Daira Monzón (¡qué gran artista!) que hace un tiempo estuvo en la Panorama, lo mismo que su nuevo guitarrista Lote González: ya es coincidencia que se encontrasen en la plaza con sus excompañeros.

Por supuesto, también cantó los temas de su primer disco en solitario: No volveré, Si eres tú, Complicado, In your bed, Dejarte ir, Drunk and irresponsible, Desde mi infierno, Algo más, Dejarte ir, la versión acústica de Un año de Yartra... Y el éxtasis, alargado, bien masticado, de Él no soy yo. Ni lluvia ni nada en esta canción, que puede con todo. Ayer, Cantó hablaba en su Twitter: «Gracias Galicia por llenarme el corazón una vez más, por aguantar tantas horas bajo la lluvia y por cantar con el alma». Claro que, además de en las redes sociales, Blas también habló mucho sobre el escenario (saludó varias veces, se cambió de vestuario otras tantas), a veces con largas declaraciones sobre temas personales y existenciales, pero también, como había hecho Mikel Erentxun la noche anterior, para elogiar la iniciativa de agresiones cero en las fiestas. Alguno bromeaba con que lo que le faltó por hablar al vasco le sobró a Cantó. Otra curiosidad: es la primera vez en la historia del San Xoán carballés que los dos principales invitados actuaron por segunda vez, aunque en ambos casos con sus respectivos grupos. Un detalle menor para la historia de las fiestas. Y otro mayor: decenas de fans (sobre todo chicas) coreando todas las canciones. Seguir el concierto al lado de tres entregadas quinceañeras no tiene precio.