carballo / la voz

Un error defensivo y el lastre del partido de ida hicieron inútiles los esfuerzos y la clara superioridad del Bergantiños en As Eiroas ante un Villarrubia que supo aprovechar sus bazas: perder todo el tiempo posible y evitar la fluidez del juego para con un 2-1 (2-3 en el global de la eliminatoria) pasar a la ronda definitiva de la fase de ascenso a Segunda División B.

El Bergantiños salió con todo lo que se necesitaba en un partido como este, y más con los dos goles en contra de la ida, con lo que enseguida se hizo el dueño del partido creando peligro. Cañi tuvo la primera ocasión en un balón revestido de calidad que le puso Jorge Sáez, aunque falló en el control y no pudo aprovechar el mano a mano con Manolo.

Corría el minuto 13 cuando el larguero repelió el remate de Diego Fernández y Jorge Sáez enganchó, tal como le venía, una pelota que se convirtió en el primer gol del partido, alimentando así las esperanzas de remontada carballesa. Ya antes había tenido una muy clara Diop, a la que respondió con efectividad Cristopher, aunque los claros dominadores eran los locales, frente a un Villarubia en el que Copete le generaba los mayores problemas a la defensa rival y Diop se erigía con un auténtico puntal, ocupando diferentes partes del campo. Ambos fueron los protagonistas en el 21 del empate visitante. Diop dejó bien de cabeza, y Copete aprovechó el error defensivo de los rojillos para poner el 1-1 en el marcador.

El tanto le hizo mucho daño al Bergantiños, que tardó horrores en recuperarse. Los de Miguel Figueira empezaron a caer en precipitaciones y balones verticales, que para nada contribuían a acercarse con peligro al área rival. Sin embargo, en el 36 Cañi escorado al costado derecho, a poco más de tres cuartos de campo, puso un balón envenenado con la zurda, que se coló ante el desconcierto general por el centro del área y acabó en la red, en un clamoroso error de la defensa y el portero blanquiazul.

A partir de ahí los locales volvieron a recuperar su ser, frente a un equipo manchego que sufría mucho a balón parado y adolecía de falta de consistencia defensiva, por lo Baleato de cabeza a centro de Aarón y Borja Facal, que remató un córner muy obstaculizado, lo pusieron en serios aprietos hasta el 48, en el que árbitro señaló el camino de los vestuarios.

A la vuelta del descanso Diop tuvo la sentencia. En una gran jugada personal que terminó con un remate a bocajarro, fuerte y abajo, se encontró con una respuesta providencial de Cristopher para evitar un empate, que sería definitivo.

Los de Javi Sánchez renunciaron completamente al ataque y el Bergantiños se hartó de acosar el área rival, con una decena larga de lanzamientos de córner y saques de banda directos, que se toparon siempre o con una buena respuesta de Manolo o con la imprecisión y la falta de acierto de los rematadores locales.

Aarón desde 35 metros puso en aprietos al portero visitante, en la que fue una de las pocas oportunidades del segundo tiempo, antes de que en el minuto 60 Rubén Rivera, que tampoco tuvo su día, se viese obligado a decir adiós y salir del campo a la pata coja. El referente ofensivo carballés se resintió de sus problemas musculares que lo tenían apartado de los terrenos de juego.

Los últimos 20 minutos, que se alargaron hasta el 97 por los cambios y las deliberadas pérdidas de tiempo visitantes, fueron ya un intento a la desesperada del Bergantiños, en el que los saques de esquina o se quedaban cortos o no encontraban rematador. Los rojillos lo pusieron todo y Miguel Figueira intentó lo indecible con los cambios, pero pudieron más las urgencias del resultado y el cansancio acumulado ante un rival que ni siquiera necesitó utilizar la velocidad de Dieguito para crear peligro con los contragolpes.

Agulló vio la roja en el 88, en lo que parecía un golpe -eso sí, tremendamente violento- con el portero Manolo y al Bergantiños ya solo le quedaba el recurso de una acción heroica que no se produjo. Diego, con una falta sobre la línea de la frontal, y Ekedi, de tijera, tuvieron las últimas opciones, pero el balón no quiso entrar. El «¡sí se puede!» del público de As Eiroas se fue apagando y las opciones de jugar en Segunda B, también.

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Las ganas y la superioridad del Bergantiños fueron insuficientes